Razones no faltan

El pasado jueves, 29 de marzo, se celebraba en la mayoría de las ciudades españolas (por no decir en todas) una huelga general. En Vitoria también. Allí estaba yo, a las 17.30 empezábamos a juntarnos en la plaza Bilbao para salir a las 18.00 de allí. Parece ser que hubo más gente todavía que a la mañana, que ya eran unos pocos a las horas matutinas. Todo transcurrió más o menos con normalidad, sin incidentes. Llegamos después a la plaza de la Virgen Blanca y fuimos testigos de un par de discursos.

Lamentablemente, todo indica a que a nuestro presidente no le ha tocado ni el más mínimo ápice de sensibilidad. ¿Esto quiere decir que debemos rendirnos? No se sabe. Sólo sabemos que si no hacemos nada la cosa no cambia, eso puede significar dos cosas: si seguimos sin movernos, seguiremos como estamos, o eso por lo menos es lo más seguro a mi modo de ver. Lo segundo: hagamos algo. Intentemos cambiar nuestra sociedad a mejor, aunque sea a poquitos. Es sabido que es mejor hacer las cosas despacio y bien que rápido y mal.

Ese señor, al que antes he llamado nuestro presidente, en mi opinión, no se merece ese título, pero así está establecido. Aún así, ¿todos sabemos lo que requiere ser presidente? En un país “democrático” como en el que vivimos, todos y cada uno de los ciudadanos debemos poder elegir o por lo menos tener opinión en las decisiones, y además de eso, que se tengan en cuenta. Debemos poder tener las primerísimas necesidades cubiertas: un techo, alimento, aseo, una cama, ropa…Y muchos, están siendo echados de sus hogares. Algo lamentable e inviable en el siglo XXI, ¡qué ya estamos en una sociedad adelantada señores! Lamentable…Y no sólo eso, no hay trabajo, y ello conlleva a no tener sueldo. Y a quien tiene la suerte, le bajan el sueldo o la pensión.

Y los que mejor salen parados, son el señor presidente y sus compinches, con tres sueldos que tienen algunos y no son capaces de quedarse incluso con el mayor de los tres, para así ayudar a su sociedad que los necesita. No. ¿Cómo van a hacer eso? Para ayudarnos no hacen otra cosa más que rebajarnos y recortarnos nuestras ganancias o quitarnos los bienes, y dejando impunes a los que hacen de la corrupción su forma de vida. “España va bien” decía uno. Ese decía habla en el pasado y ahora las cosas están cambiadas.

Pero sigue habiendo gente amable en el mundo y me hacen revivir las esperanzas, de que a mis hijos podré educarlos en una sociedad humilde, afortunadamente. Me gusta pensarlo, ¿por qué no? ¿Por qué lamentarnos a que la vida está “jodida” y no intentamos ponerle remedio? Aunque de uno en uno, al principio, no podamos hacer nada, ya se crean nuevas espectativas, el movimiento del 15-M ha cogido fuerza. Puede que algún día TODA la ciudadanía se canse de tanta hipocresía y se arme de valor para decir que no, que no queremos que funcionen así las cosas, que no es lo adecuado, ¡que el señor gobernante se equivoca!

¿Qué con esta huelga no hemos conseguido nada? Eso ya se verá. Y si no, se harán más, y más, y más… En algún momento esto tiene que explotar, y los jóvenes, los ancianos, la policía y los altos cargos estaremos con lo primero que hay que estar para que haya un buen cambio: estaremos con ganas de cambiarlo.

No perdamos estas increíbles ganas de cambiar las cosas, no dejemos que nos traten como simples cifras. Sólo pido una cosa, que no tengan que poner en los titulares que la gente no sabe comportarse, que la violencia ha hecho que la jornada de huelga cargue con varios heridos en los hospitales. Hay que hacer las cosas creyendo en ellas, con corazón. A mamporrazos no se llega a ningún sitio. Ya lo decía Gandhi, todo un maestro: “No hay camino para la paz, la paz es el camino”.

A %d blogueros les gusta esto: