Actos de solidaridad en el lugar de la muerte. Foto: EFE

Suicidio frente al Parlamento griego

No es la primera tragedia que asola a Grecia desde el inicio de la crisis, y desgraciadamente no será la última. Este miércoles, un jubilado de 77 años se ha quitado la vida frente al Parlamento, situado en la plaza Sintagma de Atenas.  Según cuentan los testigos, el hombre llegó hasta el lugar en metro y se colocó bajo un árbol en el centro de la explanada, tras lo cual se pegó un tiro. En uno de los bolsillos de su abrigo se encontró una nota que culpaba al Gobierno de su situación (estaba ahogado por las deudas).

Según varios medios el anciano respondía al nombre de Dimitris Christoulas, estaba casado y tenía una hija. Era un farmacéutico jubilado, según ha confirmado el presidente de la Asociación de Farmacéuticos del Ática, Kostas Lurantos, quien aseguró que el fallecido estuvo en posesión de una farmacia que vendió tras su jubilación en 1994. Varios testigos le describieron como un hombre tranquilo, y el propio Lurantos destacó su dignidad. “Cuando gente digna como él llega a esa situación, alguien tiene que responder por ello”, ha opinado, añadiendo que considera que hay un “instigador moral de este crimen”, y “es el Gobierno, que ha llevado a la gente a esa situación de desesperación”. A su vez ha añadido que tras el suceso ha recibido la llamada anónima de otra farmacéutica avisando que ella será la siguiente en quitarse la vida.

La nota de suicidio, que ha sido encontrada en uno de sus bolsillos por la policía, culpa por completo de su decisión al Ejecutivo griego, asegurando que han reducido a la nada su capacidad de supervivencia: “Dado que tengo una edad con la que ya no tengo el poder de resistir activamente no encuentro otra solución para un final digno antes de que esté reducido a buscar en la basura para alimentarme”, declaró Christoulas en su última epístola. Asimismo, dejó plasmado un último pensamiento. “Creo que los jóvenes sin futuro tomarán las armas algún día y colgarán a los traidores nacionales en la Plaza de la Constitución (Plaza Syntagma), igual que los italianos colgaron a Mussolini”.

La reacción ha sido inmediata entre el pueblo ateniense. El lugar del suceso, símbolo de las protestas de los indignados griegos contra las medidas de Austeridad impuestas por el Gobierno bajo la presión de la Unión Europa y el Fondo Monetario Internacional, se ha ido llenando de personas a medida que avanzaban las horas para expresar su dolor por lo que consideran una muerte evitable. Decenas de personas han encendido velas y depositado flores en el lugar donde se ha suicidado el fallecido, además de mostrar varios mensajes de apoyo. En una nota colocada en un árbol se puede leer la súplica “Basta ya”, y en otra han expresado una pregunta cuya respuesta todos temen: “¿Quién será la próxima víctima?”. A través de las redes sociales se convocaron varias manifestaciones de protesta para esta tarde.

El Gobierno griego también ha reaccionado a través de su portavoz, Pantelis Kapsis, que ha calificado el suicidio del hombre por la situación en la que se encontraba como “una tragedia humana”. Estas palabras solo han provocado más ira en las redes sociales, desde las que se exigía que los grandes poderes dejen de tratar a los ciudadanos como simples números.

El número de suicidios se ha disparado

La tasa de suicidios en Grecia ha pasado de ser la más baja de Europa a encabezar la lista. Y todo esto en tres años. Entre las causas principales se encuentra la gravísima crisis económica que afronta el país, que ya ha sido rescatado dos veces y podría precisar de un tercer rescate, según informó el primer ministro, Lukás Papadimos, el pasado 30 de marzo. Los problemas de depresión y ansiedad que se deriva de la situación de austeridad y graves recortes ha disparado el número de suicidios entre la población, que se han incrementado en un 40% en los dos últimos años.

El propio Gobierno informó el pasado año sobre este desalentador dato. Según los estudios de la Autoridad Griega de Estadísticas, entre 2000 y 2008 hubo una media anual de 366 suicidios, una de las tasas más bajas de Europa. Sin embargo, en 2009, 2010 y 2011 se incrementaron entre un 38% y un 69% respecto a la media de años anteriores, según informó la policía griega al Parlamento.

El suicidio es la primera causa de muerte violenta en el mundo. En el último medio siglo su frecuencia ha ido aumentando hasta un 60%, especialmente en los últimos años. Varios expertos, incluso, se atreven a señalar a la crisis económica como efecto de su despunte, aunque aún no hay datos oficiales que confirmen esta tendencia. La OMS, junto a la Unión Europea y la ONU comenzaron una campaña para dar la voz de alerta, y han señalado a la muerte voluntaria como un problema de salud pública de primera magnitud. Los datos hablan por sí solos. Solo en España, se suicidan 4.500 personas al año, según informó la Sociedad Española de Psiquiatría Legal en 2011. Eso equivale a entre 9 y 10 muertes al día.

La austeridad que “ahoga” al pueblo griego

La situación económica de Grecia es la peor de la zona euro.  Tras dos rescates, el primero en mayo de 2010 y el segundo en julio de 2011, el primer ministro Lukás Papadimos admitió hace pocos días que existe la posibilidad de que el país heleno precise de otro tercer rescate.

Mientras las agencias de evaluación rebajan constantemente la nota de la economía griega, Bruselas presiona al Gobierno para aumentar más las medidas de austeridad. En los últimos tres años estas se han caracterizado por la rebaja de las pensiones y los sueldos, los despidos masivos (uno de cada cinco griegos está desempleado), las privatizaciones, la carencia de recursos mínimos en la seguridad social y el aumento de impuestos. Y cada día se exige más a un pueblo que está  con el agua al cuello. Dimitris Christoulas no ha sido la primera víctima del sistema. Y desgraciadamente todo apunta a que no será la última.

IMAGEN: Actos de solidaridad en el lugar de la muerte. EFE

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