Felip Puig

Felip Puig y la “violencia”

Corren tiempos de disminución de derechos constitucionales… o eso parece. Tras las declaraciones del presidente de la CEOE, Juan Rosell, pidiendo que se revisara y restringiera el derecho de huelga, esta semana el conseller de Interior de Catalunya, Felip Puig, ha pedido lo propio, pero con el derecho de reunión. “Necesitamos un sistema judicial que dé miedo a los manifestantes”, declaró el miércoles. Puig se ha propuesto acabar con lo que él denomina “guerrilla urbana” y “vandalismo”, y ha ampliado el concepto de “violentos”. Ha criticado a los intelectuales, políticos y medios que apoyan a los “violentos” y cuestionan la actuación policial para lo que él considera “mantener el orden público”.

Claro es que se trata de su punto de vista y es perfectamente cuestionable la actuación para muchos desproporcionada de unos Mossos que recurren a herramientas que hace ya tiempo deberían ser ilegales, como los gases lacrimógenos o las pelotas de goma. Además, la credibilidad del cuerpo de policía catalán quedó ya por los suelos con las continuas cargas a manifestantes del movimiento 15-M, en especial la que tuvo lugar el 27 de mayo de 2011, y tras la cual empezó a sonar seriamente el nombre de Felip Puig.

Puig parece tener verdadero miedo a posibles insurgencias, ya que la Consellería d’Interior está trabajando en una ley específica que sancionará a las personas que acudan a una manifestación tapadas, incluidas prendas como el niqab o el burka. Por lo visto, esta ley no será válida para los agentes antidisturbios, que, además de ir tapados, en muchas ocasiones no llevan encima la identificación reglamentaria.

Puig anunció más novedades acerca de las medidas que tomará la Generalitat. La más llamativa es, tal vez, la creación de una página web –parecen estar en ello– para que la población ayude a identificar a los violentos. El conseller no se ha descartado la posibilidad de recoger denuncias anónimas. Esto recuerda a tiempos pasados, cuando vecinos denunciaban a vecinos por cuestiones de tierras y enemistades. Pero otro detalle es que no solo podrán pasar a disposición judicial aquellos manifestantes que el sistema considere violentos, sino que también podrán ser investigados los autores de páginas, blogs o tuits que los defiendan o inciten a actos similares. Literalmente, aquellos que “generen violencia y sean cómplices, serán objeto de análisis policial”.

Como no podía ser de otra manera, Puig también apoya el cambio de rumbo de la política del Ministerio de Interior español, con la equiparación de delitos de “vandalismo” con los de kale borroka o terrorismo. ¿Puede tratarse de medidas preventivas por el temor a un levantamiento? Sobre todo tras la llegada de trágicas noticias de países que no se encuentran mucho peor que nosotros, como Grecia.

La violencia, como todo, es muy relativa. ¿Es más violento quemar un contenedor que despedir a mil españoles cada día? ¿Es más violento romper un cristal que disparar pelotas de goma a destajo, con las consecuencias que ello puede tener? Respecto a esto, la Comisión Europea advirtió en verano de 2011 a todas las policías de España y Portugal que como muy tarde a finales de 2012 deberán abandonar el uso de pelotas de goma.

IMAGEN: El conseller d’Interior de la Generalitat, Felip Puig. Fuente: Convergència Democràtica de Catalunya

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