Javier Couso

Javier Couso: “Para las víctimas, es la justicia y no la venganza la que da paz”

Se cumplen nueve años de la muerte del cámara José Couso, asesinado por las tropas estadounidenses en el comienzo de la guerra en Irak. El 8 de abril de 2003, el Hotel Palestina fue “blanco directo” de un ataque militar por parte del Ejército norteamericano que costó la vida a dos periodistas, el ucraniano Taras Protsyuk y el español José Couso.

Javier Couso Permuy (Ferrol, 8 de noviembre de 1968) es hermano del cámara asesinado en Irak. Activista insaciable y fiel luchador, ha conmovido a gran parte de la ciudadanía mundial con su lucha por la justicia y su intento por destruir la impunidad.

-El Nuevo Fígaro: El Hotel Palestina era el lugar donde se alojaban los corresponsales extranjeros que cubrían la guerra en Irak. Las autoridades iraquíes conocían esta información, ¿y el gobierno estadounidense?

Javier Couso: No me cabe ninguna duda. De hecho, el propio Colin Powell, Ministro del Gabinete Bush en la fecha, señaló a posteriori que no se había atacado al Hotel Palestina en la campaña aérea porque tenían conocimiento de que allí se alojaba la prensa internacional.

Este Hotel era el plató mundial de la mayoría de las televisiones, incluyendo CNN hasta antes de los bombardeos, el gobierno estadounidense y sus niveles militares de inteligencia no eran ajenos a lo que conocíamos toda la población mundial que veíamos los informativos.

-ENF: Una vez destruidas las señales informativas en directo y ser atacados los pisos 14 y 15 del Hotel Palestina, no hubo señal hasta el día siguiente con la toma del derribo de la estatua de Saddam Hussein. De nuevo, ¿un intento por controlar la información?

J.C.: Se neutralizaron todas las señales en directo que había en Bagdad aquella mañana: Al Jazeera, Abu Dhabi TV y Reuters. Que sepamos, no hay imágenes de la toma de Bagdad en directo. La imagen que quedó como certificadora de la toma de la ciudad fue la escenificación del derribo de la estatua de Saddam, foto icónica igual que las fabricadas para la toma de Iwo Jima o el Reichstag.

-ENF: Periodistas y testigos del ataque al Hotel Palestina aseguran que no se trató de un acto de combate sino de un crimen de guerra. ¿Fue premeditado?

J.C.: Absolutamente premeditado y diseñado, todos los elementos de ausencia de combates, medios de visión de los carros, posición estática encima de un puente de unidades blindadas y el ataque a las tres señales en directo realizados por la misma compañía apuntan en esa dirección. Algo compartido por los peritos de la familia (Doctores en Óptica Física y Física Aplicada de la Universidad Complutense) y de la Audiencia Nacional, que con las pruebas practicadas en Bagdad por el Juez Santiago Pedráz determinan que con los medios de visión del carro de combate M-1 Abrams A-1 se podía distinguir perfectamente a mi hermano o a Taras y percibir que eran periodistas y no combatientes.

-ENF: Habéis conocido la impunidad de un gobierno que dio la espalda a un ciudadano y periodista español, como era José Couso. ¿Qué opinaría él al respecto?

J.C.: Sería algo muy doloroso comprobar que tu Gobierno no es capaz de darte la tutela debida. Habría sentido decepción.

-ENF: Al hilo de la pregunta anterior: ¿Cómo vivió la familia Couso la complicidad de una oposición (PSOE) que gritó en las calles “NO A LA GUERRA” y actuó al servicio del imperialismo estadounidense intentando acallar el caso de su hermano?

J.C.: Con mucha indignación, pues si fue malo que el gobierno del PP nos diera la espalda por razones de oportunidad, la verdad es que lo hicieron sin esconderse. Es mucho peor utilizar electoralmente la sangre de una víctima para que luego dos ministros y una Vicepresidenta se pongan a las órdenes de una embajada extranjera para obstaculizar una investigación judicial.

-ENF: ¿Os ofrecieron dinero a costa de vuestro silencio?

J.C.: De manera directa no, fue de manera sibilina sugiriendo que dejásemos la vía penal y nos fuésemos por la vía civil.

-ENF: La revelación de documentos de Wikileaks aclaró que la fiscalía general del Estado y los jueces del Tribunal Supremo se sometieron a las presiones estadounidenses para “abortar” el caso judicial contra los responsables del asesinato de Couso. ¿Algo nuevo o solo reafirmó vuestras sospechas?

J.C.: Teníamos indicios de que esto pasaba, de hecho todas las actuaciones de la fiscalía trataban de poner trabas al caso y a los avances del Juzgado de Instrucción en la investigación, pero leer la falta de soberanía de tu país es MUY DURO.

-ENF: Tras dos intentos fallidos por reabrir el caso, se enciende una luz. ¿Cómo recibís la noticia de que el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) concediera al Juez Santiago Pedráz el permiso de viajar a Irak para un reconocimiento personal del escenario donde se produjeron los hechos?

J.C.: Con mucha alegría, aunque después de la segunda sentencia del Tribunal Supremo las diligencias debían realizarse, este caso ha tenido tantas interferencias que no nos lo esperábamos. Fue una alegría comprobar que algunas partes de la Justicia no están gangrenadas por la sumisión a potencias extranjeras.

-ENF: ¿Cuáles son las conclusiones del magistrado?

J.C.: Haciendo un resumen sucinto, que se trató de una operación para acabar con las señales en directo y aterrorizar a la prensa impidiendo el ejercicio de su labor de informar.

-ENF: Además de los tres efectivos involucrados en el asesinato de José, Pedráz ordenó la creación de una comisión para interrogar al comandante General Buford Blount, al frente de la tercera división de infantería acorazada y al coronel David Perkins, jefe de la segunda brigada de esa división, a quienes también imputó responsabilidad. ¿Pudisteis acceder a dichas declaraciones?

J.C.: Se libró una comisión rogatoria en el marco del tratado bilateral de asistencia mutua en materia judicial y penal, subscrito entre España y Estados Unidos, pero como hacen siempre, hasta el momento no han contestado al juzgado.

-ENF: ¿En qué situación se encuentra ahora el caso?

J.C.: Se pidieron estas declaraciones a los nuevos imputados, datos sobre el patrimonio de los tres procesados para que hagan frente a la responsabilidad civil y se está a la espera de las declaraciones de la exsargento de la inteligencia militar Adrienne Kine, que tenía conocimiento de la declaración como objetivo militar del Hotel Palestina, y de la periodista que la entrevistó, Amy Godman.

Es decir, el caso sigue abierto y en fase de instrucción, con tres procesados y dos imputados por Crímenes contra la Comunidad Internacional, posibles Crímenes de Guerra.

-ENF: Al día siguiente del asesinato de José, numerosos periodistas se concentraron frente a la embajada de Estados Unidos para pedir justicia. Incluso hicieron un “plante”en el Congreso de los diputados al entonces presidente José María Aznar. ¿Una dádiva de esperanza ante tanta impunidad política?

J.C.: Fue un gesto precioso de dignidad periodística, lástima que muchas veces estos actos duren poco. En ese momento fue el catalizador de una rabia y exigencia de justicia que dura ya nueve años.

-ENF: ¿Cómo surge el colectivo“Hermanos, amigos y compañeros de José Couso”?

J.C.: Cuando hermanos, amigos y compañeros de José nos reunimos para organizar protestas que exigieran investigación y justicia. Es un colectivo ciudadano e independiente que se encarga de recoger fondos para los gastos que acarrea la batalla judicial y de seguir haciendo concentraciones cada año delante de la Embajada de los EEUU.

ENF:¿Qué opinaba José de la intervención en Irak?

J.C.: Al igual que la inmensa mayoría del pueblo español que en las calles se manifestaba por cientos de miles, en contra.

-ENF: Muchos de sus compañeros, periodistas de Tele 5 y Antena 3, se marcharon días antes de la toma de Bagdad. Sin embargo, José permaneció allí…

J.C.: Algunos no soportaron la presión, el miedo es libre. Pero José tenía un alto grado de responsabilidad con relación a su trabajo. Él mismo llegó a decir a sus compañeros: “Los estadounidenses van a arrasar y nuestro deber es estar aquí y contarlo”. Algo que lo engrandece como profesional y persona.

-ENF: En una ocasión, afirmó haber estado preparado para que un corresponsal de guerra, como era su hermano, pudiese morir, pero no en esas circunstancias. ¿Cómo consigue mantener la cordura?

J.C.: Es cuestión del sentido de la responsabilidad social. Hay profesiones necesarias que llevan aparejadas riesgo de vida. Otro de mis hermanos es bombero, jamás querré que le pase algo, pero sé que se tiene que jugar la vida por sus semejantes. Lo que nunca aceptaría sin exigir justicia es que fuese asesinado. Lo mismo con José. Me rebelo ante el asesinato para impedir su trabajo, pero entiendo su decisión de ir a cubrir la guerra y quedarse. Yo habría hecho exactamente lo mismo.

-ENF: ¿Volveréis como cada año a concentraros frente a la embajada de los Estados Unidos?

Sí, aunque este año hemos variado por primera vez la fecha para que no coincidiera con la Semana Santa. Este año será el domingo 15 de abril a la una de la tarde y como siempre contaremos con palabras de denuncia y música.

Para el décimo aniversario preparamos un gran acto, que esperamos pueda realizarse simultáneamente en Bagdad y Madrid.

ENF: Sois un ejemplo de constancia, lucha y generosidad. Os habéis enfrentado con honestidad a una comunidad internacional que no ha hecho otra cosa que poneros trabas para silenciar vuestra palabra y acallar vuestra sed de justicia. José estará orgulloso.

J.C.: Eso espero. Nuestras victorias, que no son pequeñas, como mantener la única investigación abierta en el mundo contra militares estadounidenses por crímenes de guerra, restañan algo el dolor. Para las víctimas, es la justicia y no la venganza la que da paz.

Entrevista realizada por: Myriam Merhi

IMAGEN: Javier Couso. Imagen cedida por él.

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