Hermandad Domingo de Ramos

El Jesús histórico vs el Cristo de la fe

El grupo que lideraba Jesús fue un grupo de resistencia armada a Roma, muy similar a lo que hoy denominaríamos un movimiento de liberación nacional.

Existe, entre el Cristo de la fe y el Jesús histórico, una diferencia muy clara que hoy en día no ponen en duda ni siquiera los investigadores pertenecientes a la Iglesia Católica. Hay en la Historia una norma que afecta a los grandes personajes, y es que, a partir de su muerte, se produce una profunda transformación entre lo que fue su vida y lo que de ella se cuenta. Jesús no se escapa de esta regla histórica y, a partir de su muerte, su vida y su mensaje es repensado. Es entonces cuando surge el cristianismo como religión separada del judaísmo.
Hay que añadir, además, que las fuentes escritas que nos hablan de Jesús son muy posteriores a su muerte, y están basadas en las historias transmitidas por tradición oral. Es sabido que las historias transmitidas por tradición oral son muy susceptibles de sufrir modificaciones a través de su paso por distintos narradores.
Podemos, a partir de ciertas preguntas clave, mostrar algunas de las diferencias más importantes -y sin duda sorprendentes para muchos lectores- entre el Cristo que se nos ha enseñado en los catecismos, y el Jesús histórico.

– ¿Qué es el cristianismo?

El cristianismo es una corriente religiosa que surge después de la muerte de Jesús y como fruto del repensamiento de su mensaje. Jesús nunca fue un cristiano, sino un rabino judío. De todos los pasajes que podemos considerar históricos de los Evangelios, no existe ni uno sólo en el que podamos encontrar el más mínimo indicio de ruptura con el judaísmo. Es más, podríamos decir sin ningún reparo que, si a algo se parece Jesús, es a un fariseo.
Algunos de los seguidores de Jesús, al final de sus días, llegaron a insinuar que Jesús era El Mesías. Pero su humillante muerte en la cruz fue, para la mayoría, la prueba evidente de que se habían equivocado. Sólo unos pocos siguieron defendiendo que se trataba del verdadero enviado de Dios y, para poder mantenerlo, tuvieron que repensar toda la doctrina teológica, desde el significado de “Mesías”, hasta el de “Reino de Dios”.
Surgen así las primeras comunidades que, como corrientes heréticas del judaísmo, comienzan a crear su propias doctrinas teológicas y alejándose paulatinamente de la heterodoxia judaica.

– ¿Qué es El Mesías?

El Mesías es una figura que, con carácter profético, empieza a surgir en Israel en torno al siglo V antes de Cristo. Este personaje sería un hombre que con la ayuda de Yahveh y por vías militares, sería capaz de instaurar el Reino de Dios en la Tierra. Un Reino de carácter puramente terrenal, que supondría la plena felicidad y prosperidad económica de todos los judíos, que vivirían, bajo la ley de Dios, en un país temido por todos sus enemigos.
El historiador Flavio Josefo, en su obra Las guerras de los judíos, (un documento histórico imprescindible para conocer el Israel de la época), nos habla de hasta once personajes que, desde la muerte de Herodes el grande (protagonista del legendario pasaje de la matanza de los inocentes) hasta la gran sublevación de los judíos contra los romanos, en el año 66 d.C., anunciaban la inminente llegada del Reino de Dios. Jesús era sólo uno de tantos.
La muerte de Jesús en la cruz parecía ser incompatible con la idea de que éste fuese el verdadero Mesías. Las iglesias de corte paulino (fundadas a partir de las doctrinas de Pablo de Tarso) tuvieron que sortear este inconveniente y explicar cómo podían seguir considerando Mesías a alguien que obviamente había fracasado, y había sido ajusticiado humillantemente. Para explicarlo, se recurrió a una ligera modificación del significado mesiánico: se borró el tinte claramente político y militar de éste término, y se pasó a afirmar que el Reino de Dios estaba en los cielos. Jesús pasaba así a ser el hijo de Dios, enviado por su Padre para morir en la cruz, y redimir de este modo los pecados de los hombres.
Para los judíos, que seguían viendo en en la figura del Mesías a un caudillo militar, y en el Reino prometido de Dios, un reino terrenal, esta idea era intolerable, y desde entonces desmintieron radicalmente la posibilidad de que ese Jesús pudiese ser el verdadero enviado de Yahveh. A finales del siglo I, los grupos que seguían repensando a Jesús y la teología relacionada, llegaron a afirmar que Jesús ya no era simplemente un hombre, sino que se trataba del hijo de Dios. Fue entonces cuando los judíos los acusan de ser diteístas (creer en dos dioses en lugar de sólo uno) y los expulsan del templo, condenándolos y marcando una división que dura hasta hoy.


¿Se autodenominó alguna vez Jesús como Mesías?

Nunca. Como se exponía líneas arriba, la figura del Mesías era radicalmente opuesta a Roma, y en el momento en que que alguien pretendiese ser ese “enviado”, estaría firmando su sentencia de muerte. Sin embargo, sí es cierto que algunos de sus seguidores comenzaron, al final de su vida, a considerarlo de tal modo, y Jesús empezó a acoger de buen grado la idea. Al final, escenificaciones que pretendían identificarlo con el “enviado” de las profecías, como la purificación del Templo o la entrada en Jerusalén (las antiguas profecías decían que el Mesías entraría triunfalmente en Jerusalén a lomos de un burro), fueron las que firmaron su sentencia y terminaron derivando en la Pasión (proceso, por cierto, cuya duración real se estima en aproximadamente seis meses que fueron literariamente comprimidos en una semana).

– ¿Fundó Jesús una Iglesia?

Rotundamente no.
El famoso pasaje del Evangelio de Mateo en el que se recogen las palabras tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, fue escrito cincuenta años después de la muerte de Jesús (con la consecuente pérdida de rigor que ello implica), y por un discípulo de Pablo de Tarso, judío de Asia Menor que trató, ante todo, de comprender y explicar a Jesús desde una óptica helenística y pagana. Aunque el evangelista es judío en origen, está fuertemente influenciado por las teorías de San Pablo y se encuentra en el seno de un grupo que está empezando a separarse de la Sinagoga, del resto de judíos. Caracteriza a este Evangelio el hecho de que constantemente recurre a atribuir a Jesús palabras que justifican y legitimizan la propia existencia y trayectoria del grupo. Estas palabras (que por cierto, no aparecen en ningún otro evangelio), serían un claro ejemplo de ello, similares a las leyendas fundacionales que en la antigüedad solían narrarse sobre el surgimiento de una determinada ciudad.

– ¿Quién mató a Jesús?

Con frecuencia se nos ha contado que Jesús fue asesinado por petición directa de los judíos, mientras que Pilato se lavó las manos, e incluso era contrario a su condena. La versión con la que coincide la inmensa mayoría de los investigadores actuales es, sin embargo, muy distinta.
Para los judíos, como decíamos líneas arriba, Jesús era sólo uno más de los que por aquellos tiempos predicaban la inmediata llegada del Reino de Dios. El Reino predicado, sin embargo, y lejos de las reinterpretaciones que posteriormente se hicieron, era un estado político en el que no tenía cabida Roma ni el emperador Tiberio. Si bien Jesús no era un hombre de armas, y probablemente nunca las empuñase directamente, el grupo que dirigía era un grupo armado de resistencia a Roma. Algo muy parecido a lo que hoy llamaríamos un movimiento de liberación nacional.
En cuanto Jesús empieza a tomar protagonismo y sus seguidores empiezan a relacionarlo con ese Mesías, ese caudillo que lideraría la expulsión de los romanos de Israel, pasa a convertirse en un enemigo directo de Roma, y las autoridades romanas, nada tolerantes con los insurgentes, obran en consecuencia, arrestándolo, juzgándolo y ejecutándolo.
Los primeros cristianos, a la hora de predicar su nueva religión, se dirigieron en primera instancia a los judíos. Pero en vista de sus reiterados fracasos, decidieron cambiar de estrategia y comenzar a predicar a los paganos del Imperio. Obviamente, y desde el punto de vista propagandístico (no hay que olvidar que los Evangelios son documentos puramente propagandísticos), no resultaría muy inteligente el tratar de vender a los romanos un líder que fue asesinado por ellos mismos, precisamente por ser un claro enemigo del Imperio. Resultaba mucho más práctico dar la vuelta a la tortilla y convertir a los judíos en los verdaderos ejecutores del Hijo de Dios.

– Pablo de Tarso y Jesús

Cuando los primeros grupos cristianos se cansan de fracasar en sus intentos de predicar a los judíos y deciden pasar a predicar a los gentiles, San Pablo se convierte en un personaje fundamental. Es él quien adapta -y deforma- el mensaje de Jesús y algunos episodios de su biografía, para poder dirigirlo a unas comunidades no judías. Para hacerles asimilables el mensaje y conseguir difundirlo, Pablo supo amoldarlo a los ojos de los paganos, incorporando en la nueva fe elementos puramente helenísticos, que fue una de las claves del éxito en la difusión de esta religión por el Imperio Romano.
Es importante destacar que las cartas de San Pablo fueron escritas mucho antes que cualquiera de los cuatro Evangelios canónicos, y fueron de vital inspiración para los cuatro evangelistas, que si bien tienen ciertas diferencias entre sí, todos recogen la interpretación paulina de la muerte de Jesús como acto de sacrificio para la salvación de los hombres. Dicho de otro modo, los cuatro Evangelios canónicos son un reflejo de la teología creada por Pablo de Tarso.
El cristianismo paulino empezó a tomar su mayor protagonismo a partir de los siglos IV y V, desplazando a todas las otras corrientes cristianas.
Hoy en día existen más de 500 confesiones cristianas, todas ellas herederas de la corriente de Pablo, y todas ellas tienen mucho más en común que las distintas ramas de cristianismo existentes, por ejemplo, en el siglo II.

– ¿Nació Jesús el 25 de diciembre?

En realidad no sabemos la fecha en que nació Jesús. En el 391, cuando el emperador Teodosio lanza un edicto para prohibir el resto de religiones, nos encontramos en un contexto en el que la gran mayoría de la población es pagana. Es por ello que comienza entonces a conmemorar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, el día del Sol Invicto, en un intento de que los paganos adoptasen de mejor grado, mediante el sincretismo, las doctrinas de la nueva fe. Es sólo uno de tantos elementos paganos que se sumaron al cristianismo.

– ¿Dónde nació Jesús?

Parece probable que Jesús no haya nacido en Belén, sino en Nazaret. El mito de su nacimiento en Belén se debe a un pasaje del profeta Miqueas, que había pronosticado que el Mesías nacería allí. Sin embargo, en la época era costumbre apodar a las personas con su lugar de procedencia. Tenemos constantes referencias a Jesús de Nazaret, pero ninguna a Jesús de Belén.

– ¿Qué idiomas hablaba Jesús?

Si bien el idioma materno de Jesús era el arameo, sería del todo probable que, dada su profesión, tuviese que tratar habitualmente con mercaderes griegos. Estos mercaderes no eran dados a aprender otros idiomas, sino que estaban acostumbrados a que las gentes locales aprendiesen el griego para negociar con ellos. Es por ello aceptado que Jesús debió saber defenderse perfectamente en griego y, probablemente, también en latín.

IMAGEN: Hermandad Domingo de Ramos. COTALLO-NONOCOT

A %d blogueros les gusta esto: