YPF

Argentina nacionaliza YPF y Repsol pierde poder

Ayer nos sorprendía la noticia de la expropiación del gobierno argentino del 51% de la propiedad de la filial de Repsol, YPF. Esto afecta a la petrolera en un 60% de su producción y un 20% de sus activos. El revuelo que se generó fue considerable, sobre todo en Twitter, donde se dejaron caer múltiples mensajes de odio y burla hacia Argentina, que fueron fruto únicamente de la ignorancia de la situación.

A pesar de que el gobierno español asegura que ha sido una sorpresa inesperada, esto se contradice con las declaraciones del presidente de Repsol, Antonio Brufau, que ha denunciado hoy una “campaña de hostigamiento” para provocar que las acciones de la compañía descendieran y adquirir YPF así a precio de saldo. Además, Brufau ha calificado la nacionalización de YPF de “ilegítima”, “injustificable” e “inadmisible”, entre otros adjetivos. También ha asegurado que esta decisión “no quedará impune” y afirmó que Repsol va a pedir “un resarcimiento por los daños causados”. Reclamará más de 10.000 millones de dólares.

Regresando al precio, parece ser que Brufau ha olvidado que Repsol adquirió YPF en los años 90, con el gobierno de Carlos Menem, a un coste muy barato (15.000 millones de dólares), y aquella transacción no es considerara ilegítima ni inadmisible.

En el otro lado nos encontramos con los argumentos de Cristina Fernández de Kirchner. Asegura que sí han existido advertencias previas porque Repsol no invertía en la búsqueda de nuevos pozos y yacimientos, que es una de sus tareas principales. Desde Repsol, la versión es contraria, sí se ha invertido y el consumo de petróleo ha crecido un 38% entre 2003 y 2010. Algunos analistas de la compañía consideran que la decisión de Kirchner se debe a la mala situación energética que atraviesa el país.

Pasando a una cuestión más moral y humana, en España ha parecido emerger en cuestión de horas un patriotismo negativo que parecía escondido desde hacía tiempo. De repente, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha amenazado con el comienzo de malas relaciones entre ambos países y dentro de la comunidad internacional. Por su parte, Mariano Rajoy ya está buscando apoyos en México. Pero tal vez la declaración más llamativa haya sido la del ministro de Industria, José Manuel Soria, quien señaló que se trata de una decisión hostil contra Repsol y, por tanto, contra España y contra el Gobierno español.

Esto desató la ola de patriotismo en las redes sociales, cuando, como hemos dicho, la ignorancia de la situación puede provocar situaciones bochornosas. Hay que tener en cuenta que Repsol era española en su nacimiento, pero ahora más del 50% de su capital es extranjero. Y cuando se habla de ingresos, la compañía solamente declara en España un 25% de sus beneficios, por lo tanto es cuestionable si merece o no tanta defensa. A esto hay que añadir la ya mencionada adquisición de YPF también a precio de saldo y su monopolio en el país argentino, aglutinando hasta ahora el 57,4% de la propiedad de YPF.

Por lo tanto, se puede reflexionar acerca de si es moral o no la acérrima defensa que el gobierno hace de una empresa privada que apenas declara el 25% de sus ingresos en España y que ni siquiera supone otro tipo de beneficios para el país, más allá de los meramente intrínsecos, como pueden ser puestos de trabajo.

Asimismo, tampoco se puede olvidar que, le pese a quien le pese, el petróleo es argentino y no español, y al igual que en un momento dado el país decidió hacer negocios con Repsol, ¿tiene obligación de continuar cuando los recursos son únicamente suyos? ¿O Repsol ha reaccionado de forma tan agresiva solamente porque el petróleo argentino le supone el 60% de su producción?

IMAGEN: Sede de Repsol-YPF en Buenos Aires. GEERT SCHNEIDER

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