Ana Mato

El Gobierno limita la sanidad a la inmigración ‘sin papeles’

El Gobierno del Partido Popular vuelve a “sorprendernos” con una nueva regulación en la Ley de sanidad. Se trata de un decreto ley que limita las prestaciones sanitarias a los inmigrantes indocumentados. Los extranjeros que no residan legalmente en España solo tendrán acceso a urgencias y maternidad. El Gobierno ha anunciado que reformará la Ley de extranjería pues, según ha anunciado la ministra de Sanidad, Ana Mato, no bastará con estar empadronado para obtener la tarjeta sanitaria, sino que se exigirá la residencia fiscal. Además, Mato argumentó la decisión tomada por el Ejecutivo  haciendo mención a los abusos que se producen por parte de extranjeros que traen a sus familiares para recibir determinados tratamientos médicos.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) el número de extranjeros residentes en España asciende a 5.711.040, de los que 5.251.094 se encuentra en situación legal. Esto significa que cerca de medio millón de personas quedarían afectados por esta nueva reforma.

Con esta medida, el Gobierno aspira a ahorrar 500 millones de euros. Pero, hagamos recuento: Se han producido recortes de 10.000 millones de euros en educación y sanidad con el añadido del copago farmacéutico, una reducción en Dependencia  de 283 millones de euros, el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomienda o, más bien, advierte a los países que recorten las prestaciones futuras, retrasen la edad de jubilación y aumenten las contribuciones a los planes de pensiones para afrontar los costes que suponen y es que, debemos tener en cuenta que vivir tres años más de lo esperado por quienes nos gobiernan, supone un riesgo (económico y social) al aumentar en un 50% los costes de las pensiones en los países desarrollados. Nuestra esperanza de vida es su fracaso financiero.

Ahora bien, parece ser que todo en la vida tiene su clara excepción. La Santa Institución eclesiástica, recibirá más de trece millones de euros al mes además de la exención de tributar los bienes inmuebles, impuesto que aumenta para el resto de los mortales. De nuevo, un “batacazo” a los derechos humanos.

Sin embargo, a esta decisión le han llovido críticas por parte del ámbito político. La consejera vasca de Empleo y Asuntos Sociales, Gemma Zabaleta, rechazó esta decisión de restringir el acceso a la sanidad a extranjeros en situación irregular. Aseguró que se trata de una medida “dura y equivocada”.

Por su parte, el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara ha denunciado los nuevos recortes aprobados por el Gobierno como “involución democrática”, además de “violar” todas las convenciones europeas, la declaración universal de los derechos humanos y la propia Constitución española. Quizá deberíamos recordar al Ejecutivo aquello que firmó España como esado miembro de las Naciones Unidas en 1948 y que asumió respetar de principio a fin: la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) adoptada y proclamada por la Resolución de la Asamblea General 217 A (III) del 10 de Diciembre de 1948, en donde se defiende lo siguiente:

Artículo 2

1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Decía el escritor argentino, Jorge Luis Borges que “Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”. Desgraciadamente vivimos en un país, en un mundo un tanto desmemoriado, en donde se recuerda o se olvida en función del interés que ello suscite, donde se archivan injusticias y cicatrizan antiguas heridas.

IMAGEN: La ministra de Sanidad, Ana Mato. EFE

A %d blogueros les gusta esto: