Nikos Mijaloliakos, líder de Amanecer Dorado, durante una rueda de prensa tras conocerse los resultados de las elecciones del 6 de mayo. Fotografía: Louisa Gouliamaki (AFP)

La extrema derecha asoma la cabeza en Europa

Cuenta un dicho popular que el pueblo que no aprende de su historia está condenado a repetirla. Europa es ese pueblo, y la historia son los funestos años 30, los posteriores al Crack del 29. Al igual que en aquella época, la crisis económica y las duras medidas de austeridad (las mismas que entonces llevaron a profundizar la precariedad) han dado alas a los partidos más radicales que hasta el momento eran prácticamente marginales. Francia y Grecia son los últimos ejemplos, pero no los primeros.

Tras las el aumento del apoyo que el partido de Marine Le Pen recibió en la primera vuelta de las últimas elecciones francesas, le ha tocado al país heleno sufrir con el crecimiento de estos partidos radicales que se alimentan de los momentos de mayor precariedad. Frente Nacional, el partido de Le Pen, se ha convertido en la tercera fuerza más votada en Francia, solo por detrás del UMP de Sarkozy y del partido socialista liderado por François Hollande, ganador de las últimas elecciones. Su discurso ultra patriótico y xenófobo ha hecho olvidar al 18% de sus votantes que no presentaba ninguna idea ni medida más que el ataque a los inmigrantes. En el caso de Grecia el crecimiento de la ultraderecha podría tratarse de una anécdota, pues Amanecer Dorado, el partido neonazi liderado por Nikos Michaloliakos, solo obtuvo el apoyo del 6,97% de la población. Pero con esos votos han logrado 21 escaños en el Parlamento griego y, lo que es más preocupante, han logrado representación parlamentaria por primera vez en su historia.

Amanecer Dorado fue fundado en 1993 por el ex oficial del Ejército Nikos Michaloliakos, y su único cartel de presentación ha consistido siempre en un ataque a ultranza de los inmigrantes. Con los últimos años y las reformas de austeridad que ahogan al pueblo griego, ese mensaje ha ido calando en una pequeña parte de la población.  Ilias Panayotaros, portavoz del partido, aseguró recientemente en una entrevista: “Nos han invadido y nos quitan los trabajos. Si conseguimos el poder, deportaremos a todos inmediatamente y sellaremos de nuevo las fronteras con minas, vallas eléctricas y más guardias”. No dan alternativas de Gobierno ni soluciones para salir de la crisis y aumentar el empleo, pero aun así por primera vez en la historia los griegos les han creído lo suficiente como para darles una pequeña representación. Más que anecdótico, es preocupante.

Su entrada al Parlamento también se ha visto salpicada por la actuación de sus militantes y su equipo de seguridad que, con gritos similares a los de un portero de discoteca, han obligado a los periodistas que esperaban la rueda de prensa tras saberse los resultados a ponerse en pie para “mostrar respeto al líder”. Cabe decir que solo una periodista se ha negado a tamaña insensatez y ha abandonado la sala. Crecidos por su previsible aumento de votos, los representantes del partido han instado a blindar Grecia con minas para frenar la inmigración y han asegurado que “mientras haya un solo griego en paro no nos dan ninguna pena los extranjeros”.

En Francia, el partido Socialista se ha colado en el Eliseo tras imponerse a Sarkozy en una reñida segunda vuelta que ha aumentado su participación hasta el 81,5%. Hollande ha contado con el apoyo del 51,67% de los votantes, frente al 48,33% del aún presidente. Pese a que Sarkozy ha aumentado su apoyo en los últimos días con su acercamiento a la extrema derecha y su intento por captar los votos de Le Pen, se ha quedado a las puertas de la relección. Los franceses no han apoyado las medidas austeras  del líder de UMP, y han dado el apoyo a un candidato que se veía gris y que había sufrido el veto de todos los países liderados por la derecha, encabezados por Alemania. Ángela Merkel y el resto de sus colegas europeos se han negado a recibirle en todos estos meses de campaña, tal y como debían hacer con un líder de la oposición. Hoy su discurso ha debido cambiar ligeramente ante la posibilidad de perder el apoyo de Francia, pero la canciller alemana ya ha asegurado que al margen de sus reuniones y concesiones, el Pacto Fiscal es “innegociable” porque “ya está decidido y debe ser puesto en práctica”. El discurso de Hollande tras su victoria dejaba clara el modo de proceder que el socialista quiere llevar a cabo: “La austeridad no puede ser una condena”, proclamó. “Esa será mi misión, dar a la construcción europea una nueva dimensión. Y se lo diré cuanto antes a los socios europeos y a Alemania”.

En Grecia solo el 65% de la población acudió a las urnas, registrando la participación más baja desde la instauración de la democracia en 1965. En el país heleno, los conservadores de Nueva Democracia obtuvieron una discreta victoria, pues su apoyo en tres años ha bajado de un 33,4% a un 18,88%. La segunda fuerza más votada fue la gran protagonista de la noche. Coalición de la Izquierda Radical, liderada por Alexis Tsipras, consiguió el apoyo del 16,76% de los votantes, llegando a cuadruplicar sus resultados de las últimas elecciones. El Pasok ha pasado al tercer puesto con el 13,2%. Estos resultados demuestran el claro rechazo de los griegos a las medidas impuestas desde Bruselas que, con mano de hierro, están minando la vida de las clases bajas del país.

De momento los partidos radicales solo asoman la cabeza, pero estos resultados indican que hay que prestar mucha atención a ese sector de la población influenciable, porque podría crecer rápidamente. En tiempos de crisis lo más fácil es creer en discursos populistas que hablan mucho de patriotismo y de beneficios para los nacionales, pero que nunca dicen nada bueno. Esperemos no acabar cometiendo el mismo error que llevó a Hitler al poder.

IMAGEN: Nikos Mijaloliakos, líder de Amanecer Dorado, durante una rueda de prensa tras conocerse los resultados de las elecciones del 6 de mayo. LOUISA GOULIAMAKI (AFP)

A %d blogueros les gusta esto: