Mikel Ayestaran

Mikel Ayestaran: “Yo no marco las agendas, pero he tratado de vender Bahrein y no he podido”

Mikel Ayestaran (Beasain, Guipúzcoa, 17 de septiembre de 1975) es un periodista freelance que recorre las zonas más calientes del mapa “siempre detrás del ‘breaking news’, del conflicto o postconflicto”. Hace tan solo siete años que dejó su trabajo en una redacción para viajar por el mundo y contar de primera mano aquello que sucede más allá de nuestros muros. Su mayor temor es tener que volar en un Tupolev 154 y su gran pasión, Irán.

-El Nuevo Fígaro: En 2005, decidió aparcar su trabajo en una redacción para dedicarse al periodismo freelance dando cobertura a temas internacionales. ¿Cómo surge esa decisión?

-Mikel Ayestaran: Después de siete años en la redacción trabajando en la sección de Diagramación me pareció que ya era suficiente. Mi contrato me permitía coger una excedencia y lo hice. Durante los veranos viajaba mucho y los últimos ‘viajes’ los dediqué a trabajar. Estuve en Bam en el terremoto (2003) y después visité varios países que habían sufrido ese tipo de catástrofes, luego Sáhara, Palestina… seguía con la filosofía de viajar con la mochila, pero en vez de ver monumentos o parques naturales yo perseguía objetivos que me interesaran informativamente. El resultado lo publicaba en El Diario Vasco, pero tenía claro que para vivir de eso tenía que cortar con el diario porque no le podía pedir que cubriera este tipo de coberturas y sabía que no podía ‘liberarme’ en caso de breaking news, que es lo que realmente yo quería hacer.

-ENF: Un año después, le pudimos ver cubriendo la invasión israelí en Líbano (Guerra de los 33 días). ¿Qué significó a nivel profesional? ¿Y a nivel humano?

-M.A.: -La primera cobertura fueron los seis meses del Katrina en Nueva Orleáns. No tuve en cuenta que allí todo el mundo tiene corresponsales así que no vendí nada. Me salvó el tipo la revista Interviú donde coloqué un tema sobre los hispanos que limpiaban la ciudad tras el desastre. Después llegó Líbano, fue algo de absoluta casualidad. Viajé a Beirut para una entrevista en el canal Al Alam sobre el conflicto vasco y la noche en la que tenía previsto regresar Israel bombardeó el aeropuerto. Me quisieron evacuar, pero tenía claro que aquella era la oportunidad que había estado esperando toda mi vida. A nivel profesional supuso mi entrada en la rueda de esta forma de vida, más de un mes publicando cada día, saliendo en televisión y hablando en radios. Los primeros días fueron clave, las fronteras estaban cerradas y los colegas no podían llegar. Yo estaba dentro y era consciente de que si lo hacía bien tenía la oportunidad de cubrir la guerra. Fue una paliza, tan paliza que no tuve tiempo ni de calcular realmente los riesgos. A nivel humano me di cuenta de lo cínicos que somos y la capacidad que tiene el hombre de soportar el dolor ajeno.

-ENF: De hecho, le concedieron el premio Comunicación y Periodismo por su trabajo en dicho conflicto…

M.A.: -Y estoy muy agradecido a la emisora Punto Radio que fue quien me lo dio. Pasé una buena noche con mi familia en Gasteiz, al final lo mejor de estos premios es poder disfrutar el momento con los tuyos.

-ENF: Ha cubierto la actualidad en países como Afganistán, Siria, Líbano, Irak, Pakistán o Irán. En todos ellos ha intervenido Occidente con el objetivo de “implantar la democracia”. Sin embargo, los resultados han sido nefastos. ¿Cómo valora la situación en el medio oriente?

-M.A.: En cada país que citas la situación es diferente. No soy un ‘conflictólogo’, pero generalizando, las intervenciones militares –indirectas y sobre todo directas como en Irak y Afganistán- han sido un desastre. A los habituales factores ideológicos que hay en otras partes del mundo que también han sufrido intervenciones, aquí hay que sumar el energético y, sobre todo, el religioso. Demasiadas variables a tener en cuenta para resolverlas a tiros.

-ENF: Es un apasionado de Irán. Según algunos expertos en materia internacional, el país persa está librando una batalla “mediática” o “propagandística” iniciada por su gran enemigo, Estados Unidos. ¿Está de acuerdo?

M.A.: En Irán impera la cultura del bazar y eso es lo que está haciendo con su política internacional. Son expertos negociadores, saben medir los tiempos, regatear los precios… el problema es que siempre están acostumbrados a ganar. Ahora a su bazar –donde tenemos la crisis nuclear y Siria como productos estrella en estos momentos- le ha surgido un problema que hasta ahora no habían tenido, el embargo a su petróleo. Esto les ha puesto muy nerviosos y por eso creo que veremos cambios. La batalla mediática es una parte más, y muy importante, de la guerra que libra Irán contra Estados Unidos e Israel. Por eso están invirtiendo dinero en canales en lengua inglesa, español… todo con el objetivo de que su mensaje también llegue allí donde sólo llegaba el mensaje ‘enemigo’.

– ENF: El pasado mes de Diciembre, mandos militares iraníes capturaron un avión no tripulado (Dron) estadounidense en la frontera con Afganistán, con el objetivo de espiar desde el aire suelo iraní. ¿Cree que puede tratarse, en cierta medida, de una provocación al violar su espacio aéreo e incumplir las leyes internacionales?

-M.A.: Si miras el mapa las bases de Estados Unidos y sus aliados rodean literalmente a la república islámica. ¿El dron? El espionaje es mutuo así que más que provocación lo veo como una metedura de pata por parte de Washington, si vas a espiar hazlo bien. De todas maneras, yo creo que ya tienen muy visto a Irán. La vigilancia es mutua y los drones juegan ahora un papel clave.

-ENF: Desde que comenzara la guerra en Afganistán (2001), el país vive inmerso en un completo caos. Cada año, el número de víctimas se contabiliza por cientos de miles. Resulta curioso que, en un país supuestamente liberado de la dictadura y la tiranía, siga estando vigente la violencia, ¿no le parece?

 -M.A.: No es curioso, es natural porque los dictadores y tiranos, los mismos que arrasaron el país durante la guerra civil son los que gobiernan Afganistán desde 2001. Estados Unidos se apoyó en los señores de la guerra, ellos le hicieron la guerra sobre el terreno y cobraron su trabajo llevándose el botín del poder. Por eso el experimento ‘democrático’ empezó podrido desde el comienzo. La solución ‘americana’ es una de las partes más importantes del problema y así no hay salida posible. Sin justicia no se puede construir una alternativa seria en un país que ha sufrido tanto.

“La OTAN no ha sido más que el compañero de viaje de Estados Unidos, no ha pintado nada más fuera de la agenda impuesta desde Washington y su esfuerzo no ha estado a la altura de la misión”

-ENF: Once años después de la invasión estadounidense, las cifras de mortalidad siguen siendo alarmantes. En 2010, Wikileaks filtró unos documentos que revelaron operaciones encubiertas, muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente y la implicación de Pakistán en la resistencia talibán. ¿Se asemeja a lo que ha podido observar estando sobre el terreno?

-M.A.: El problema de la guerra en ‘Af-pak’ es que prácticamente no ves nada. Es la asimetría llevada a su máxima potencia porque todos los protagonistas tienen dobles y hasta triples agendas. La guerra sucia es parte del juego de esta ‘guerra contra el terror’ donde la línea divisoria entre buenos y malos es tan fina.

 -ENF: ¿Qué papel juega la OTAN?

 -M.A.: Con tanto cambio de estrategia la OTAN ha terminado pidiendo la hora para salir cuanto antes. Primero el objetivo era Al Qaeda, pero nunca desde 2001 ha habido tantos ataques terroristas en Europa; después el narcotráfico, que se ha disparado y está en cifras de récord; también la democracia, pero su delfín Karzai ha resultado el rey de la manipulación; la corrupción, gobernabilidad… y ahora parece que todo se reduce a entrenar y equipar a las fuerzas de seguridad sin importar nada de lo anterior. De acuerdo en que la educación y la situación de la mujer en las ciudades ha mejorado, pero cuesta encontrar puntos positivos. La OTAN no ha sido más que el compañero de viaje de Estados Unidos, no ha pintado nada más fuera de la agenda impuesta desde Washington y su esfuerzo no ha estado a la altura de la misión.

ENF: En 2003 se produce la ocupación norteamericana en Irak bajo la acusación falsa al entonces presidente, Saddam Hussein, por pertenencia de armas de destrucción masiva. A parte de civiles y militares iraquíes que fueron asesinados, periodistas freelance, como usted, también perdieron su vida contando ‘la verdad incómoda’. Un caso particular es el del periodista y camarógrafo, José Couso. Su familia continúa reivindicando justicia después de 9 años de absoluta impunidad. ¿Cree que si Couso hubiese sido un periodista empotrado su caso ante la Justicia hubiese sido diferente?

-M.A.: Claro, si estás empotrado firmas una serie de documentos por los que eximes de toda responsabilidad al Ejército de turno en caso de fallecimiento. Así que se hubiera tapado el tema entre militares y a otra cosa. José estaba en un hotel, con toda la prensa del mundo, el caso es tan claro que resulta hiriente que se niegue la evidencia y por eso hay que apoyar en todo lo posible a esta familia que pide justicia.

En Libia. Foto: Luis de Vega

-ENF: Los medios de comunicación nos han “bombardeado” con información sobre ‘La primavera árabe’, en África. Sin embargo, países como Bahrein, Arabia Saudí o Yemen con petromonarquías (salvo la república de Yemen) casi ancestrales, someten a sus pueblos y no es noticia. ¿A qué cree que se debe?

 -M.A.: Yo no marco las agendas, pero he tratado de vender Bahrein y no he podido. Yemen, muy poquito, y en Arabia Saudí, de momento, no hay revueltas de este tipo. Supongo que la necesidad energética de Occidente y el contrapeso suní al gigante chií iraní dan carta blanca a Riad para seguir con su terror nacional e internacional. Esta carta blanca la vamos a pagar mucho tiempo porque de aquí salen los pensamientos más extremistas que uno se puede encontrar.

-ENF: En qué situación se encuentra la relación entre India y Pakistán?

-M.A.: Como siempre, con misiles en el cielo y pruebas semanales de sus últimos juguetes bélicos mientras su pueblo pasa auténtica necesidad. Y con Afganistán como nuevo campo de batalla en los últimos años.

-ENF: La cuestión Siria está produciendo un amplio debate. Unos abogan por el gobierno sirio y otros por la oposición. Es cierto que también se habla de una “oposición” distinta, liderada por grupos de mercenarios enviados desde Libia y Arabia Saudí para desestabilizar la región y derrotar a Bashar Al-Assad. Incluso el secretario de defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, ha afirmado tener conocimiento de la infiltración de miembros de Al Qaeda en territorio sirio.  ¿Podría decirse que se está repitiendo el mismo “escenario” que en Libia?

 -M.A.: Eso es lo que les gustaría a algunos miembros de la Liga Árabe. La gran diferencia es que aquí Irán también está jugando la partida y no hay solución posible a la crisis sin Teherán. Por encima del apoyo diplomático de China y Rusia, Damasco está blindado por el régimen islámico que necesita Siria como su primera línea de combate ante Israel. Eso sí, volvemos a la política del bazar. Todo tiene un precio, y el apoyo de Irán a Siria supongo que también lo tendrá.

ENF: En 2010, el Club Internacional de la Prensa, le concedió el premio al mejor corresponsal extranjero por su rigor y por la objetividad con la que trata sus crónicas. Pero, en un mundo que se desangra debido a la confrontación de intereses y a la ambición de poder, ¿cómo consigue guardar respeto a la objetividad?

-M.A.: Si uno trabaja en lo que le gusta creo que es mucho más fácil que el resultado sea bueno. Trato de guardar ese respeto aunque estoy seguro de que muchas veces no lo consigo. Esta es una carrera muy larga y yo acabo de empezar, apenas llevo seis años en esta rueda por lo que los premios son una sorpresa, una anécdota. Aquí vales exactamente lo que vale tu trabajo presente. Nadie se acuerda de que fuiste el primero, de que lograste un pedazo de foto o de tu última cobertura por la que te premiaron. La rueda no para y si te paras a mirar o a llorar porque va muy rápido, adiós.

Entrevista realizada por: Myriam Merhi

IMAGEN: Mikel Ayestaran (Yemen)

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