Tribunal Supremo

Dívar se va sin arrepentirse de nada

Dimite Carlos Dívar, el presidente del CGPJ y el Tribunal Supremo, tras más de un mes de investigaciones por supuesta malversación de fondos públicos.

“No tengo conciencia de haber hecho nada malo, pero la situación era insostenible. Soy víctima de una campaña cruel y desproporcionada”. Con estas palabras decía adiós esta mañana el presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo, Carlos Dívar. Lo ha hecho alrededor de las 11:25 en un pleno extraordinario, y después de más de un mes de polémicas e investigaciones acerca de sus viajes a Marbella, cargados a cuenta de la institución. El pasado 9 de mayo uno de los vocales, José Manuel Gómez Benítez, le denunció por malversación de fondos públicos en al menos seis viajes no oficiales, entre septiembre de 2010 y noviembre de 2011, por importe de 5.658,88 euros, y siempre en el mismo hotel de lujo de Puerto Banús, en Marbella.

Desde aquella denuncia, que la Fiscalía General del Estado decidió estudiar, han ido apareciendo nuevos viajes que incrementaban el importe que el ya expresidente del CGPJ podría haber cargado a las arcas públicas. Dívar siempre ha mantenido su inocencia. De hecho, el primer día aseguró a El País: “No es cierto que haya cargado gastos privados al Consejo. Los he pagado yo. Tengo los recibos y los puedo presentar”. Sin embargo, una vez comenzadas las investigaciones, ha ido cayendo una pieza tras otra: pasó por acciones protocolarias algunas que no lo eran o “errar” en el día del acto de investidura de Juan Luis Ibarra como presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, que se celebró el lunes 10 de mayo de 2010, a diferencia de lo que decía Dívar, que aseguraba que fue un fin de semana de julio. Más tarde rectificó respecto a esto, declarando que el acto tuvo lugar efectivamente el 10 de mayo. Sin embargo, los días anteriores a la toma de posesión de Ibarra, Dívar había estado de jueves a domingo en Palma de Mallorca, a razón de 1.752,05 euros cargados al Consejo.

Otro caso se produjo en julio de 2010, cuando Dívar acudió “invitado” por la Consejería de Turismo de Cantabria a la villa medieval de Santillana del Mar (4.000 habitantes). El expresidente del CGPJ aseguró haberse hospedado “en el cercano Parador de Limpias”, que de cercano tiene poco: está a más de 70 kilómetros de Santillana.

Pero sin duda una de las cuestiones más espinosas han sido las misteriosas cenas de dos comensales en los restaurantes de lujo de Puerto Banús que cargaba al erario público, como gastos protocolarios. Según fuentes del Consejo, de la Audiencia Nacional y del equipo de seguridad de Dívar, su acompañante era Jerónimo Escorial, su ayudante y jefe de seguridad. Aunque, al ser preguntado, el expresidente se limitó a decir: “No era así”, y Escorial no quiso hacer declaraciones.

Tal vez hayan sido sus escasos recursos en su defensa los que han provocado su marcha. De cualquier manera, es la primera vez en la historia que un presidente del Consejo dimite, y de las pocas ocasiones en que lo hace un cargo público en España. Pero Dívar no se ha ido con la cabeza gacha, ni mucho menos. Ha echado la culpa a la campaña de desprestigio que especialmente los medios han lanzado contra él, y en ningún momento se consideró culpable. Tampoco dio la cara ante la prensa para anunciar su dimisión; en su lugar lo hizo el vicepresidente del CGPJ, Fernando de Rosa.

Habrá que esperar a su publicación en el BOE y trámite formal para elegir nuevo presidente, quien, según la Constitución, debe aunar la presidencia en los dos órganos: CGJP y el Tribunal Supremo. De momento, De Rosa pasará a presidir el Consejo, mientras que el más alto cargo del Supremo será el presidente de Sala más antiguo del alto tribunal, Juan Antonio Xiol.

IMAGEN: El Tribunal Supremo, en Madrid. JOAN GRÍFOLS

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