La caza de ballenas en Japón. IMAGEN: Telly Gacitúa

Corea retoma la caza de ballenas

Corea del Sur anuncia que volverá a cazar ballenas, aunque asegura que “con fines científicos”, siguiendo así el método de caza comercial encubierta de Japón.

Desde el 11 de junio hasta ayer se celebró en Panamá la 64ª reunión anual de la Comisión Ballenera Internacional (CBI). En ella, Corea del Sur anunció su intención de retomar la captura de ballenas “con fines científicos”. La caza de estos cetáceos fue prohibida por una moratoria internacional en 1986. Sin embargo, se permitió hacerlo con intención investigadora. A este resquicio legal se agarra Japón, que desde hace años encabeza la caza masiva en la zona. En el año 2007, el país nipón retomó la caza de la ballena jorobada, limitándola a 50 ejemplares por temporada. Sin embargo, la cifra del conjunto de cetáceos capturados –algunos de especies protegidas– alcanza los 1.000 ejemplares por año.

Ahora, Corea del Sur parece querer seguir los pasos de su vecino, especialmente con los rorcuales aliblancos. El jefe de la delegación coreana, Joon-Suk Kang, sostiene que la ‘caza científica’ es necesaria para resolver las principales incógnitas que los estudios no letales no han podido resolver. En oposición a esta idea se encuentran Nueva Zelanda y Australia, principales opositores a la caza de ballenas, que durante años han llevado a cabo importantes campañas contra Japón. La primera ministra de Australia, Julia Gillard, ha señalado que nunca hay excusas para matar ballenas, ya sea por motivos comerciales o científicos.

El gobierno surcoreano añade, además, que la caza serviría para “realizar una evaluación adecuada de las poblaciones de ballenas”. Esto choca con los verdaderos estudios internacionales. El presidente y director científico de la Sociedad para el Estudio de los Cetáceos en el Archipiélago Canario (SECAC), Vidal Martín Martel, ha asegurado que “precisamente los rorcuales aliblancos son una de las especies más estudiadas y de las que mayores conocimientos tenemos sobre sus hábitos, alimentación y comportamientos”.

Como era de esperar, las organizaciones ecologistas se han echado las manos a la cabeza, especialmente WWF Internacional y Greenpeace. La responsable del Programa de Especies de WWF, Wendy Elliot, ha asegurado que Corea ya vende carne de ballena, de aquellas que quedan atrapadas en sus redes de pesca. Por su parte, Greenpeace ha tachado la decisión surcoreana de “vergüenza absoluta”, y también considera que se trata de una excusa “para reiniciar la caza comercial, al igual que lo viene haciendo Japón en el Santuario de Ballenas de la Antártida”.

Todavía quedan en el mundo tres grandes países que continúan con la caza ilegal de estos cetáceos que cada vez se encuentran en mayor peligro: Japón, Noruega e Islandia. Los dos países nórdicos tratan de convencer a los turistas para probar esta carne, aunque cada vez con menos efecto, gracias a la concienciación de los ciudadanos de todo el mundo. Es además una práctica cada vez más costosa y actualmente poco productiva. Por su parte, Japón se agarra a la idea de que la carne de ballena forma parte de su cultura desde hace miles de años. Sin embargo, actualmente solo alrededor del 10% de la población la consume.

Cada uno de estos tres países tiene sus propios argumentos para continuar esta caza ilegal. Noruega sostiene que las ballenas diezman algunas poblaciones de peces. Japón, al igual que ahora Corea, se escuda tras la ‘caza científica’. De los tres, Islandia parece el más cercano al abandono de esta práctica.

IMAGEN: Telly Gacitúa

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