“La acogida de niños exige trabajo pero es gratificante”

Varias asociaciones benéficas buscan de manera urgente familias para acoger niños en verano. En los últimos años, marcados por la crisis financiera, es más difícil encontrar personas que puedan hacerse cargo económicamente de un miembro más. La organización Bikarte, creada en Vizcaya hace 15 años, trae desde entonces niños rusos para que pasen varios meses en el seno de una familia. Su presidenta, Julia Asenjo, reflexiona sobre la importancia de ayudar en un proceso como éste.

ENF: ¿Qué requisitos deben cumplir las familias?
Julia Asenjo: Tienen que firmar ante notario una serie de condiciones, como respetar la religión ortodoxa del niño, alimentarlo, así como recogerlo y dejarlo en los días establecidos para ello. No pueden estar inmersos en un proceso de adopción, incompatible con la acogida, puesto que son dos procedimientos completamente diferentes. Además, una vez que han tenido la primera entrevista con la asociación, pasan un proceso con un psicólogo. La acogida exige preparación física y mental.

ENF: ¿Cómo tienen que ser estas familias?
J.A.: En principio, no hay un perfil. Pueden ser monoparentales, hombres o mujeres, matrimonios convencionales o personas mayores. Normalmente, la edad media con la que se comienza a acoger es a partir de los cuarenta. Además, hay familias con hijos y otras sin ellos, pero esto no asegura nada. En ocasiones va estupendamente y en otras no.

ENF: Varias asociaciones, entre ellas Bikarte, buscan de manera urgente familias para acoger. ¿Hay falta de concienciación social?
J.A.: La acogida exige una gran generosidad. Dedicar tiempo, cambiar tus planes, las perspectivas… Si tienes niños es añadir uno más, pero si no, cambia todo por completo. Mayormente, lo que echa para atrás es la duración de la estancia, que es bastante extensa. A veces resulta complicado organizarse.

ENF: ¿Cómo animar a las personas a que acojan?
J.A.: Aunque en principio puede resultar duro merece la pena, porque ves que con el tiempo se empieza a establecer un vínculo afectivo y compruebas lo importante que eres para él. La acogida exige trabajo pero al final es gratificante. Y aunque el mundo no lo puedes cambiar, sí un poco la vida de estos niños.

ENF: ¿Con el tiempo acaban quedándose?
J.A.: Hay momentos en que los niños lo piden, pero las familias han de tener claro que ellos vienen a pasar aquí unas vacaciones y regresan a su país. No les puedes dar todo, porque van a volver a su realidad.

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