Fiestas de Vitoria-Gasteiz 2012

¡Qué decir! Hay momentos en los que sentirse orgullosa de ser patatera y uno de ellos es este. Las fiestas de Vitoria unen a todos los del lugar en un ambiente de fiesta continuo, sin contar con toda aquella gente que viene de fuera. Lo que he decidido esta vez es que disfrutéis de las fiestas conmigo.

El preludio empieza el día 25 de julio, el día de Santiago o también llamado el día de los ajos, y ahora entenderéis por qué. Este día, un montonazo de puestos de ajos ocupan toda una calle del centro (de ahí que se llame también el día de los ajos), y por la tarde un pasacalles de los blusas. Estos son un grupo de hombres en su mayoría que van con el traje típico de Álava por cuadrillas. Se pasan las fiestas haciendo un recorrido desde la plaza de toros hasta el centro y de comida en comida, de fiesta en fiesta… en fin, un lujo por un módico precio, pero que sólo dura seis días.

Todo sigue el día 4 de agosto, cuando empiezan las fiestas. El chupinazo le llamamos. Este es el día grande. Nosotros solemos quedar a las 17:00 cerca del lugar donde se celebra el acontecimiento para reunirnos todos y estar juntos para dar paso a lo que serán los cinco días de fiesta. A las 18:00 es el gran momento. Celedón, con un paraguas verde esta vez (por eso de la green capital), viene desde Zalduendo, para bajar desde la torre de la iglesia de San Miguel hasta un balcón (en forma de muñeco, claro) y después desde ese balcón se abre paso entre la tremenda multitud que se reúne en la plaza de la Virgen Blanca. Mientras tanto llega también la gran pringada. ¿A qué me refiero con esto? Los que estamos ahí abajo esperando a que llegue nos pringamos con champán o lo primero espumoso que encontramos por casa, gaseosa o vino, lambrusco, etc. Cuando por fin llega da la bienvenida con unos cuantos de “Gora Celedón!”, “Gora Gasteiz!”, “Gora Andra María Zuriaren jaiak!” y alguno de “¡Ceeeeeeledón, ha hecho una casa nueeeeeva! ¡Ceeeeeeledón, con ventana y balcooooón!”.

Después de esto toca irse por las calles del casco viejo pidiendo agua a los vecinos que si hay suerte y hace calor es una bendición.

Y por la noche se hace la Procesión de Faroles, algo que gusta tanto a mayores como a pequeños.

El día 5 de agosto es el día de la Blanca, de nuestra patrona. Se hace a la mañana bien prontito el Rosario de la Aurora en los alrededores de la Iglesia de San Miguel, y digo alrededores porque la plaza de la Virgen Blanca se llena tanto como en el momento del chupinazo. Todo esto en conmemoración a esta Santa.

Y a las 17:00 es habitual que en la plaza de toros se haga una manifestación antitaurina no violenta (que quede claro).

El día 6 decidí pasarme por la Plaza de los Fueros donde tres grupos iban a amenizar la noche. Los Delgás, La Fuga y Los Suaves tenían muy buena pinta, y por muy extraño que os parezca, todavía hay hombres que creen que vamos a ver a La Fuga y que ni se nos iba a ocurrir ver a Los Suaves, por ejemplo.

Anécdotas aparte, he de recomendaros que vayáis a ver a Los Delgás, no los conocíamos y salimos encantados. Los de Gorka Aguinagalde hicieron que pasáramos un buen rato bailando y divirtiéndonos.

Después dieron paso a La Fuga. Los nuevos componentes, después de la marcha de Rulo y Fito dieron caña y, a pesar de no ser mi grupo favorito, me gustó, disfruté de ese rock quinceañero.

Bueno, nuestra intención era ir a ver a Los Suaves, pero el estado de embriaguez del vocalista y un sonido algo defectuoso hizo que nos marcháramos antes de tiempo de aquel lugar.

El día 7, el día grande para los más pequeños. Es el día de Neska y Celedón Txiki. Aprovechamos para ir a las barracas (ya que al ser el día del niño estaban más baratas. que estamos en crisis). Tampoco nos montamos en mucho, pero al ir con un niño de cuatro años lo disfrutas igual, ver su cara de felicidad es la leche. En fin, que los niños hacen que rejuvenezcas y que disfrutes de la vida de otra manera.

El día 8 es el penúltimo día de fiestas. Ideal para pasarte por los puestos a ver qué puedes comprar y, aunque parezca mentira, no me compré nada, tengo ya muchos pendientes y me echan la bronca si llevo más. Pero bueno, que una vuelta sí que nos dimos a ver que se cocía por ahí.

El día 9 es el último. La subida de Celedón, que vuelve a casita, y el ambiente de fiesta de después con verbenas y demás es de lo más divertido.

Las txosnas, corridas de toros, el campeonato de pelota y alguna que otra cosa más es lo que en su conjunto hacen unos días de armonía en esta ciudad amable ya de por sí. ¿Que no habéis podido venir este año? ¡No pasa nada! Todos los años se repite, quedáis invitados a mi humilde morada.

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