Excoronel

El excoronel que “salvará” España

Por si los españoles no hubieran tenido bastante con cuarenta años de dictadura franquista, todavía quedan rescoldos del pasado que quieren creerse el Generalísimo. Desgraciadamente, desde hace unos días es noticia el excoronel Francisco Alamán Castro, tras mostrar sus ansias por acabar con los nacionalismos (excepto el español, claro está), queriendo llevar los tanques a Catalunya.

Todo se originó después de que una serie de municipios catalanes hayan decidido aprobar una moción para instar al Parlament a declarar la independencia de Catalunya. Los primeros municipios en pronunciarse fueron el pasado día 3 Sant Pere de Torelló y Calldetenes, ambos en la provincia de Barcelona. Ayer se unió a la iniciativa La Bisbal del Penedès, en Tarragona, que la aprobará el lunes. En el horizonte parece que se sumará la localidad barcelonesa de Arenys de Munt, el día 13, ya que ERC y Candidatura d’Unitat Popular (CUP), también independentista, cuentan con amplia mayoría en el pleno.

Esta moción “de declaración de la independencia de Cataluña” se dirige al Parlament y a sus grupos para que asuman, “de forma unilateral y a todos los efectos, la plena soberanía de la nación catalana, en la perspectiva de la constitución de un estado catalán libre, independiente, democrático y social”. El acuerdo está determinado “por la gravísima situación social y económica” que sufren los habitantes de La Bisbal del Penedès y, por extensión, de toda Catalunya, “como consecuencia de su pertenencia al Estado español”.

Admirador de Franco

Ante esta “amenaza de ruptura de España”, el excoronel Alamán respondió con una amenaza bastante más drástica: la intervención militar en Catalunya en caso de que intente independizarse. Lo peor de todo es que, por muy disparatado que pueda parecer, la Constitución lo permite. El artículo 8, en su primer apartado, dice expresamente que “las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Es decir, que en caso de que alguna región intente separarse, es legítimo el uso del Ejército para impedirlo. Tal vez sea esa la razón por la que el Gobierno tardó tanto en pronunciarse. El Ministerio de Defensa anunció el martes que no tomará medidas contra Alamán, pues hace casi diez años que se jubiló y, por tanto, no pertenece al Ejército. El Ministerio incidió en que sus palabras tienen la misma relevancia que si las pronunciara “cualquier otro civil”.

Por otra parte, el perfil psicológico del exmilitar deja bastante clara su postura. Una de las perlas que han salido por su boca ha sido preguntarse “qué español de bien podría dejar de admirar a Francisco Franco, un ‘español providencial’ que Dios regaló a España por ‘evangelizar’ América”. También asegura estar muy bien informado a través de Alerta Digital, un diario ultraderechista al que ha ofrecido algunas entrevistas. Como buen ultranacionalista español, le repugnan los inmigrantes, y opina que, al paso que va Catalunya, “dentro de 20 años tendrá más moros que españoles”.

Por supuesto, no podían escapar de sus ataques los nacionalistas, en este caso catalanes. La ha tomado especialmente con el líder de ERC, Joan Tardà: “Hemos alcanzado un nivel tal de degradación política que se permite que un político que defiende la sedición y que ha tenido vínculos con el terrorismo de Terra Lliure amenace a quien, como yo, defiende la vigencia del artículo octavo de la Constitución”. Pide la detención inmediata de Tardà, de Alfred Bosch (ERC) y de Uriel Bertran (SI). “¿La independencia de Catalunya? Por encima de mi cadáver y el de muchos”, aseguró Alamán en una de sus entrevistas para Alerta Digital.

ERC no tiene miedo

Por su parte, los partidos catalanes han anunciado que no temen al excoronel y que presentarán las denuncias pertinentes por las amenazas recibidas. Joan Tardà ha calificado de “preocupante” que ni PP ni PSOE hayan hecho declaraciones al respecto y ha defendido que hay que impedir los intentos por infundir miedo del “servicio de inteligencia español, sectores ultraderechistas del ejército y medios casi fascistas”. ERC también anunció el lunes que llevará ante la UE las amenazas de Alamán.

El próximo 11 de septiembre se celebra la Diada, el día de Catalunya. Los partidos independentistas han hecho un llamamiento con el fin de aprovechar ese día para mostrar las intenciones de la moción. Ante esto, el excoronel no cree “que vaya ni el 10 por ciento”. Pero se cura en salud, y asegura que, en caso de que la fiesta tenga éxito, muchos de los asistentes irán por miedo, debido a “la dictadura del miedo a los nacionalistas”. Y añade que, “en muchos casos, irán por un bocadillo de chóped”.

Reflexiones

La reflexión que puede surgir después de toda esta exposición podría centrarse en muchos puntos, pero como orientación dispondré tres:

En primer lugar, ha quedado claro que, desgraciadamente, Alamán está amparado por el artículo 8 de la Carta Magna. ¿Se puede hablar, por tanto, de un error garrafal al elaborarla, sin contar con situaciones como esta? ¿O podría haberse contado perfectamente con esto, y evitar así cualquier tipo de autonomía mayor de las regiones? La Constitución permite –y casi obliga– la intervención militar en caso de que una región pretenda separarse. Pero, claro está, la declaración de independencia es muy subjetiva. Mientras que para un español de a pie o un nacionalista catalán la independencia significa la separación absoluta del Estado central, puede que para un militar esta independencia comience simplemente con la intención, como está sucediendo ahora.

En segundo lugar, ¿es paradójico el significado de nacionalismo que se da en la actualidad? Cuando oímos esa palabra solemos pensar en catalanes, vascos e incluso gallegos. Pero, ¿qué sucede con el nacionalismo español, con el patriotismo exacerbado? ¿No es acaso tan peligroso como cualquier otro nacionalismo fanático? Es más, ¿no lo ha demostrado con creces la historia de España?

Por último, tal vez la cuestión más espinosa: el silencio, tanto de militares como del Gobierno y el partido de la oposición, que no se han pronunciado ni a favor ni en contra de Alamán. Es cierto que está retirado y es posible que se prefiera hacer caso omiso, pero ¿podría ser que tanto las Fuerzas Armadas como el Gobierno no estén tan en desacuerdo como deberían con las afirmaciones del excoronel, y no sea este más que la cabeza visible de todo un sector reaccionario?

IMAGEN: El excoronel Francisco Alamán Castro. Foto de archivo.

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