Santiago

Algunas cuestiones sobre el accidente de Santiago

Ayer se produjo uno de los peores accidentes de tren de las últimas décadas en España. El Alvia que enlazaba Madrid y Ferrol descarriló ayer alrededor de las nueve menos cuarto de la noche. A la hora en que se publica este artículo, son 80 los muertos y 130 los heridos. De estos, 35 se encuentran en estado crítico. Las condolencias han recorrido las redes sociales y la noticia ha trascendido a los medios internacionales.

Se han abierto dos investigaciones, una judicial y otra ministerial, para investigar lo sucedido. Pero, siempre que suceden tragedias como esta, los medios de comunicación necesitan de antemano un culpable, y ese es siempre el conductor. Las grandes cadenas están ya abusando del sensacionalismo y acuden como buitres a la desgracia, hablando sin saber y sin siquiera esperar. Según algunos medios, como El País, todo parece indicar que el maquinista, en efecto, superaba con creces la velocidad permitida. De hecho, parece que, tras conseguir salir de la cabina después del accidente, él mismo aseguró que iba a 190 km/h. Con este dato, los grandes medios -especialmente los audiovisuales- no han dudado en abalanzarse sobre él y culparle por completo de lo sucedido. Sin embargo, hoy se ha sabido que el maquinista contactó con la estación bastante antes del suceso, alertando de que iba a 200 km/h y a 190, en repetidas ocasiones. Finalmente, antes de entrar en la curva, comunicó por última vez que iba a 190 km/h. Los medios audiovisuales, ya con un producto perfecto para explotar durante semanas, apenas han reparado en esto, pero hace pensar bastante en la posibilidad de que hubiera algún tipo de error. ¿Por qué, si no, iba el maquinista a alertar varias veces sobre la velocidad a la que iba? No se trata de defenderle, pero merece una oportunidad para explicarse, porque a estas alturas está claro que la causa fue el exceso de velocidad, pero, ¿por qué se produjo este exceso?

En la misma línea, el maquinista deberá declarar en calidad de imputado, por lo que, de antemano, se le acusa de unos hechos que aún no se conocen con certeza. Es un asunto que hay que coger con pinzas, especialmente teniendo en cuenta lo sucedido tras el accidente del metro de Valencia en 2006, en el que culpó exclusivamente al conductor, que además había fallecido, exculpando así a todos los responsables políticos, que los había. Han tenido que pasar bastantes años para que se retomara el asunto, y es por ello que ahora debería investigarse todo desde el principio.

Gracias a Internet se ha conocido que esa vía ha traído problemas desde su inauguración en 2011, y que esa curva en concreto era temida por los pasajeros, que desde la primera vez se quejaron del ‘bandazo’ que daba el tren, al tener que reducir la velocidad drásticamente, de unos 200 a 80 km/h en un corto lapso de tiempo, procediendo además de 80 kilómetros de línea recta de alta velocidad. Y es que ese tramo enlaza la vía de alta velocidad con la vía normal, construida durante el franquismo. A pesar de que algunos expertos han asegurado que nunca ha existido peligro, el sindicato de maquinistas cree que el accidente ha sido causa de una suma de circunstancias y que no se habría producido con otro sistema de seguridad. El secretario general del Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (SEMAF), Juan Jesús García Fraile, ha declarado que el sistema de seguridad europeo utilizado para alta velocidad, ERTMS, “tiene una menor dependencia del factor humano” que el sistema ASFA Digital -que era el existente en el tramo del accidente-. En caso de exceso de velocidad, este sistema, a diferencia del ERTMS, envía la información al maquinista, pero no detiene el convoy. No obstante, son cada vez más las voces de expertos que aseguran que el sistema ASFA Digital también detiene el tren a través de las balizas. El motivo por el cual no se había adaptado el sistema de seguridad al ERTMS es, por lo visto, que la línea del AVE aún no está terminada. La desgracia es que este sistema funciona hasta cuatro kilómetros antes de la estación, en lugar de llegar hasta Santiago de Compostela. Por lo tanto, alguien decidió implantar un sistema en lugar del otro. Y así, una tras otra, una serie de decisiones que habrá que investigar, y que, en su mayoría, son políticas. No sería la primera vez que, por tener prisa en que algo comience a funcionar, las cosas se hacen mal. Por otra parte, en defensa del maquinista, García Fraile dijo que aún no se puede confirmar que el tren se encontrara en los 190 km/h.

Frente a todo esto, los políticos han corrido a hacerse fotos en el lugar de los hechos y han comunicado sus condolencias, aunque no siempre con buen resultado. De nuevo el gabinete de prensa del presidente del Gobierno ha sido objeto de mofa y también de desprecio. En el comunicado oficial se ha añadido un último párrafo en referencia a las víctimas del terremoto de Gansu (China), que se produjo el lunes: “Quiero transmitirle mi más sentido pésame por la pérdida de vidas humanas y cuantiosos daños materiales que ha traído el terremoto que ha tenido lugar esta madrugada en Gansu. Deseo, en particular, transmitir mis sinceras condolencias a los familiares de los fallecidos”.

Por último, me gustaría retomar el asunto de los grandes medios de comunicación y hacer una breve reflexión. No contentos con señalar un culpable a la primera de cambio -en lo que ya son expertos-, tienen ahora la carnaza que buscan para alimentar a su audiencia durante semanas. Pero esto no es lo peor. Por cuestiones de tiempo, cuando en un informativo se dedica más espacio a un tema relevante, como es el caso, se tiene que quitar de otra parte. Lo lógico sería dedicar el tiempo que se desee al tema en cuestión y después retomar las secciones de Nacional e Internacional y, puestos a eliminar secciones, obviar la de Deportes o la meteorológica, por una mera cuestión de prioridades. Por el contrario, todos los informativos de hoy han tenido su sección de Deportes íntegra, y, sin embargo, nos hemos quedado sin saber qué ha sucedido en el mundo y, vaya por Dios, que casualidad, en el caso Bárcenas y otros asuntos nacionales relevantes. He aquí otra función de los grandes medios: explotar hasta la saciedad un tema para así ignorar otros que continúan siendo importantes. Si tanto importaran los recortes del Gobierno, se eliminaría la información sobre el Real Madrid, el Barcelona y otros eventos deportivos. Pero no. Se utilizan las desgracias como cortinas de humo para no hablar por un día de Rajoy, el Gobierno y sus tejemanejes. Los medios no tienen suficiente con buscar un primer culpable, sino que además aprovechan este tipo de sucesos como carnaza para sus programas, aumentando el dolor de las víctimas, y para evitar hablar de lo realmente importante. Y, por el contrario, olvidan sus verdaderas funciones de investigación, búsqueda de responsabilidades profundas -generalmente en las altas esferas-, imparcialidad y, sobre todo, discreción hasta que se conozcan todos los datos.


IMAGEN: Elentir

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