Carlos Olalla: “Mientras exista un solo preso vasco, todos somos presos”

Son las cinco de la tarde, en una cafetería cualquiera de Madrid y en la mejor compañía. Él es Carlos Olalla (Barcelona, 1957). Actor de profesión y vocación, ha querido compartir con nosotros una tarde que prometía aroma de libertad. Un alma anarquista que lucha por transformar el mundo. 

-El Nuevo Fígaro: Si le parece, comenzamos con dos temas de actualidad que, salvando las distancias, les une algo tan menospreciado por los Poderes Públicos como son los Derechos Humanos.

-El pasado lunes, seis mineros que trabajaban en la mina Emilio de León murieron asfixiados por un escape de gas grisú. Como era de esperar, la clase política mostró sus condolencias con las familias de las víctimas. José Manuel Soria, ministro de Industria, dijo públicamente hace un año que “los mineros son unos privilegiados”, lo que ha motivado que fuera expulsado del hospital por parte de familiares y compañeros de los mineros heridos. Parece que la hipocresía es un rasgo característico de quienes dicen representarnos, ¿no cree?

-Carlos Olalla: Y más en los tiempos que corren. El problema es que ahora hemos llegado a un grado de cinismo tal que te dicen con toda la cara dura y tan tranquilamente cualquier barbaridad porque saben que no les va a pasar nada. Como  el ministro Cristóbal Montoro al decir que el problema del cine español es la calidad, y se queda tan ancho. Se trata de una campaña política y todo lo que pueda suponer una amenaza es criminalizado, ya sean los mineros, los actores y aquellos que entendemos que esto no es una crisis, sino una lucha de clases. Por eso somos una amenaza. Ellos están en guerra, el problema es que la gente todavía no se ha enterado.

-ENF: El sector minero también ha sufrido la reducción en los presupuestos y subvenciones del Estado. Desde el Ejecutivo se ha afirmado que la minería no es productiva, como parece no serlo la sanidad, la educación, la vivienda o la cultura. ¿No cree que ya es hora de equilibrar la balanza?

-C.O.: Estamos viviendo en una gran mentira. Esta es una sociedad que se basa en el crecimiento y en evaluar todo económicamente.  No conozco un ser vivo que pueda crecer ilimitadamente y una sociedad como tal, al igual que puede ocurrir con el planeta, acaba explotando. Pero a ellos les da igual, no les tocará. Con lo cual, no les importa nada especular con eso. Y en ese sentido, todo lo que sea mesurable económicamente es válido. Me pregunto cómo se puede medir la calidad de un concepto, una idea, una obra de arte solo por el dinero que va a dar.

-ENF: Por otro lado, ¿cómo valora la resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre la Doctrina Parot?

-C.O.: Me encanta la resolución que ha tomado este Tribunal. Lo que me duele es que haya llegado tarde y que haya personas que llevan cuatro y cinco años en la cárcel cuando hace esos mismos años ya cumplieron su condena. Me duele también cómo se instrumentaliza el odio y la venganza como si fueran los valores que tienen que regir la sociedad. Y cómo se pone a las víctimas del terrorismo (a algunas víctimas) instrumentalizadas completamente por una cúpula de fanáticos y talibanes que hacen de la venganza una bandera. Las víctimas no solo son los cuatro dirigentes que están ahí ni tampoco los sindicatos como ‘Manos limpias’. Hay mucho dolor y se ha de aprender a convivir con él. Pero hay dolor por ambas partes. También hay mucho dolor en familias que durante años han tenido que hacer muchos kilómetros en viajes para ver a sus familiares presos. No todos los presos vascos son presos de ETA. No todos los presos que hay en las cárceles tienen las manos manchadas de sangre. Sin embargo, cuando hablas de Derechos Humanos te criminalizan. Me pregunto si defender los Derechos Humanos es un crimen, qué democracia es esta. No puedo creer en una democracia que criminaliza a los que defienden los Derechos Humanos.

-ENF: ¿A quién o quiénes se refiere?

-C.O.: A la extrema derecha que vuelve a salir, aunque quizá no se ha escondido nunca. Ahora se siente más tranquila que nunca. Un ejemplo de ello es la manifestación de la AVT que hubo hace escasos días. Gente con la mano en alto y a quienes faltó poco para cantar el Cara al sol.

ib_p005_56_1

Carlos Olalla en un acto contra la impunidad del franquismo

-ENF: ¿Qué le diría a aquellos que puedan pensar que apoya a los presos etarras?

-C.O.: Que yo simplemente defiendo los Derechos Humanos. Es injusto que haya 600 presos vascos todavía en la cárcel que llevaban mucho tiempo esperando a que se eliminase la doctrina Parot. También les diría que la izquierda abertzale es la única que está promoviendo el movimiento hacia la paz. De hecho, es algo reconocido por gente tan poco sospechosa de ser etarra como es la Fundación Nelson Mandela.

-ENF: ¿Considera posible una reconciliación?

-C.O.: Qué reconciliación se puede plantear en un país como este donde la extrema derecha está dominando nuestra política y nuestros medios de comunicación que son un lavado de cerebro espeluznante. De tal manera que, si defiendes los Derechos Humanos, como, por ejemplo, que se cumpla la resolución de Estrasburgo, te consideran etarra, criminal, asesino y eso que aún no se ha pedido la amnistía. Estamos diciendo que la gente que ya ha cumplido sus penas pueda salir a la calle o, qué quieren, ¿la pena de muerte?

Cambiemos de tercio…

Con-Adriana-Ugarte,-en-El-tiempo-entre-costuras_7s203841

Adriana Ugarte y Carlos Olalla, en ‘El tiempo entre costuras’

-ENF: ‘El tiempo entre costuras’ es líder en audiencia. Además, está generando una buena crítica por parte de profesionales del sector y de la propia autora de la historia, María Dueñas. ¿Cuándo podremos volver a ver al padre de Sira en escena?

-C.O.: Cuando ella regresa de su periplo por África. La verdad es que esta serie es mi “ojito derecho”. El ambiente de rodaje ha sido maravilloso, todo el equipo desde los directores hasta el último chico de los recados. Estaban muy comprometidos e ilusionados con el proyecto. Además, me permitió el privilegio de trabajar con Adriana Ugarte, la mejor con la que he compartido una escena. Es una persona que se pone delante de ti y se convierte en personaje automáticamente. Ella crea tu personaje. Es muy generosa.

-ENF: Actualmente se encuentra inmerso en el rodaje de la serie ‘El faro’, que se emitirá en las televisiones autonómicas públicas. Se ha generado una  polémica alrededor de la misma. Se habla de sueldos precarios y carencias en la producción. ¿Qué hay de cierto en ello?

-C.O.: Cuando me plantearon hacer esta serie tuve un dilema moral. Llevaba siete meses en los que solo había tenido trabajo dos días, con las consecuencias económicas que ello conlleva. Me hablaron sobre el proyecto y me dijeron que tenía muchas posibilidades de que me dieran el papel. También me dijeron que pagarían por debajo del convenio.  Yo tenía claro que si no se pagaba tal convenio no iba a estar haciendo de esquirol y cargándome mi profesión. Una semana después me dijeron que se iba a respetar pero que sería “un convenio pelao”, eso quiere decir que es un “o lo tomas o lo dejas”. Se está rodando en Galicia y no es lo mismo que si estuviera viviendo en Madrid. Es decir, no me pagan ni viajes, ni alojamiento ni estancia.  Pese a todo, es una oportunidad de trabajar con cierta estabilidad. Estoy encantado porque es un ambiente de trabajo maravilloso, el equipo artístico, técnico…

-ENF: Su homólogo, el también actor Willy Toledo, ha criticado en varias ocasiones a compañeros de profesión. Por ejemplo, a los mal llamados “artistas de la ceja”, llegándoles a tildar de “cobardes”, excluyendo así a los actores que realmente son de izquierdas. ¿Considera que la hipocresía y la doble moral no solo forman parte de la política?

-C.O.: Ideológicamente, estoy muy próximo a las ideas de Willy. Me considero anarquista y no creo que él esté más a la izquierda que yo. Ese colectivo al que se refiere está más en la órbita PSOE-IU, más hacia la “derecha” que nosotros. Su posición es la de atacarles porque no han defendido una serie de causas. Lo que sí le pediría a Willy es que pensase qué es mejor, que estas personas se muevan por esas causas o el resto de compañeros de profesión que se quedan callados y no mueven ni un dedo por defender nuestros derechos. Yo prefiero que esos a los que critica manipulen, salgan en los medios y vayan a determinados actos solo por salir en la foto porque, al menos, se hablará de la causa. Los otros son unos cobardes que esperan a que el resto les saque las castañas del fuego.

-ENF: La película ‘El patio de mi cárcel’ en la que ha colaborado me recuerda a su historia personal (salvando las distancias). Un grupo de mujeres presas que ven la luz cuando, con la ayuda de la directora de la prisión, crean el grupo de teatro “Módulo 4”. Me explico, usted también encontró en la interpretación  una salida…

-C.O.: Yo no dejé el mundo empresarial, el mundo empresarial me dejó a mí. Como les pasa a la mayoría de los que cumplen 45 años. Somos preservativos de usar y tirar. Me dieron la patada en el trasero y me dejaron en la calle sin un duro. A veces esas cosas tienen una parte positiva, te obligan a reafirmarte ante la vida. Si eso no me hubiera pasado, seguramente estaría dirigiendo bancos y constructoras siendo uno de los tipos más frustrados del país. Estaría haciendo lo contrario a lo que yo siento y tomando decisiones contrarias a mi manera de pensar.

Con respecto a la película, tengo recuerdos maravillosos. Entre otras cosas porque era una película de mujeres,  además de tener unos valores con los que me identifico totalmente. Valores como emoción, sentimiento, cariño, fraternidad, comprensión, muy opuestos a los del mundo carcelario. Me impactó mucho, el ambiente de rodaje fue maravilloso y la directora Belén Macías es una joya. De hecho, desde que rodamos la película me ha llamado en todas las que ha ido haciendo. Hemos rodado este verano en Girona una película preciosa junto a las actrices María León y Goya Toledo, una maravilla de compañeras.

Vocabulario-3_7g4ugj1f

Huichi Chiu y Carlos Olalla, en ‘Vocabulario’

-ENF: Ha colaborado como actor principal en el cortometraje ’Vocabulario’, que dirige Sam Baixauli. ¿Qué tal la experiencia?

-C.O.: Va a parecer que hago la pelota porque siempre digo que es lo mejor que he hecho (risas). En televisión ha sido ‘El tiempo entre costuras’, en cine fue ‘El patio de mi cárcel’ y en cortometraje indiscutiblemente ha sido ‘Vocabulario’.  El personaje que interpreto en este corto es el más lejano a mí, alguien que no muestra sus sentimientos pero sí que se percibe que los tiene dentro. Es una historia tremendamente necesaria en los tiempos que corren. Habla del desencanto, del dolor y de cómo transformar ese dolor. Es la historia de un hombre alemán de mediana edad que conoce a una mujer china también de mediana edad en un parque de cualquier ciudad española. Ella solo habla chino, él solo alemán. Por tanto, la comunicación es muy limitada. A él se le ocurre regalarle un diccionario chino-español y él se compra un diccionario alemán-español. A partir de ahí, crean un español rudimentario que les hace totalmente libres porque la magia del lenguaje es que las palabras son la libertad, el pensamiento es la libertad. Como dice el personaje de la china: “Me he dado cuenta que persona que habla chino, piensa como chino. Palabras nuevas, ideas nuevas. Palabras como las flores”. Para mí, eso es una filosofía de vida. A partir de ahí, la historia de dos personas aisladas, perdedoras de este mundo tan agresivo que nos ha tocado vivir coinciden y se crea una relación de amistad y de amor preciosa.

Trailer del cortometraje VOCABULARIO:

-ENF: En él se abordan temas como la amistad, la ilusión, las diferencias culturales e, incluso, la soledad. No es de extrañar verle involucrado personal y profesionalmente en asuntos humanos…

-C.O.: Bueno, si yo fuera hormiga seguramente estaría involucrado en temas de hormigas (ríe). Pero como soy humano, tengo que estar en esto. Hay tantas causas que poder apoyar hoy día. Cada día estoy más de acuerdo con lo que decía Abraham Verghese: “No somos de donde nacemos, sino de donde nos necesitan”.  Todo lo que puedas hacer siempre será poco. El lema del taller de teatro que tenemos en la parroquia de Entrevías va en esa línea: “Todo cuanto retuve lo perdí, solo me queda lo que di”. Si la gente lo aplicara, este mundo iría mucho mejor y sería ya totalmente anarquista.

-ENF: Cuando trabajaba en el mundo de la empresa escribía novelas como válvula de escape. Ahora que parece haber encontrado “su lugar” en la interpretación, ¿por qué escribe?

-C.O.: Escribía novelas para escapar de mi realidad. Mi realidad era asfixiante, agobiante, no me gustaba nada. Escribía poesía porque estaba realmente jodido, ahora ya no escribo no porque no siga estando jodido sino porque he encontrado otro vehículo de comunicación, que es el blog (http://laplacenta.clandestinodeactores.es/). Llevo más de tres años con él, es un blog cultural pero lo que pretende ser es un espejo del alma, que te permite cuestionar y cada uno puede encontrar en él lo que lleva dentro.

-ENF: Afirma  sentirse ácrata. ¿Considera viable que hoy día la anarquía podría gestionar el mundo en el que vivimos?

-C.O.: Absolutamente. El día en que la gente se dé cuenta de que el primer robo que existe es la propiedad privada y la primera violencia el salario, se dará cuenta de que no podemos delegar ni una sola de nuestras decisiones en otros, porque, en el momento en que delegamos en otro, estamos perdiendo el poder y estamos creando el poder al mismo tiempo. Pero no creo que lo vea, tampoco mis hijos ni mis nietos, pero quizá mis tataranietos sí, por eso vale la pena luchar. No creo que la anarquía llegue debido a un estallido social, sino de una forma no violenta, de un pequeño pueblo, un pequeño municipio y de ahí prenderá la mecha. Como está pasando ya con el movimiento de los zapatistas en Chiapas (México). Han declarado su Estado independiente no porque crean en los Estados sino para aislar al estado mexicano de los municipios que viven al margen de la ley. Se autogestionan, toman decisiones en asambleas, todos tienen los mismos derechos y la educación y sanidad son gratuitas. Me identifico mucho con el Subcomandante Marcos cuando le preguntaban si lo que pretendía su guerrilla era tomar el poder, él respondió: “¿Tomar el poder yo? No, lo que quiero es cambiar el sistema”.

-ENF: “No puede haber paz ni libertad mientras un solo ser humano sea explotado, encarcelado, oprimido, perseguido o condenado a morir de hambre en un mundo que tiene recursos suficientes para que comamos todos” , son palabras que demuestran una gran generosidad con el resto de la humanidad. Le felicito…

-C.O.: Hoy diría una más: Mientras exista un solo preso vasco, todos somos presos.

-ENF: Ha sido un placer. Gracias…

-C.O.: Muchas gracias a ti.

 

Entrevista realizada por: Myriam Merhi Andión

Fuente de las imágenes: Web oficial de Carlos Olalla

A %d blogueros les gusta esto: