Carlos Taibo: “Hay que buscar una salida global al capitalismo”

‘Pensador’ manifiestamente sobrevalorado, en visible decadencia intelectual. Cada vez más incómodo en el lugar en el que está. Así es como se autodefine nuestro entrevistado. Solo estamos de acuerdo en lo segundo. Carlos Taibo (Madrid, 1956) es un escritor, editor y profesor titular de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid. Un alma libertaria que ansía un mundo más justo y equitativo.

-El Nuevo Fígaro: ¿Qué le parece la nueva Ley de Seguridad Ciudadana?

Carlos Taibo: Hoy he escuchado una versión del Ministerio del Interior que dice que es una “ley despenalizadora”, suena al lenguaje de la neolengua de Orwell.  El lado positivo es que nuestros gobernantes tienen miedo, el lado negativo es que apunta hacia un estado policial mayor del que tenemos. Creo que es la deriva de todos los estados occidentales, un escenario en donde el futuro dibuja fórmulas de autoritarismo cada vez mayores y cada vez menos ocultadas. Más allá de lo anterior, quienes dicen que el 15M es un movimiento baldío y blandito creo que tienen graves problemas para explicar esta ley porque cuando uno va leyendo su articulado descubre que, de manera literal, se refiere a acciones protagonizadas por el 15M.

-ENF: Esta Ley, conocida ya como ‘Ley Anti 15M’, prevé multas de hasta 600.000 euros a quienes convoquen concentraciones (como rodear el Congreso) a través de las redes sociales. Más que en democracia parece que vivimos en una dictadura camuflada, ¿no cree?

-Sí, y además con el consenso de los dos grandes partidos. Si el Partido socialista cuando llegó al gobierno hubiera actuado de otra manera, las cosas serían distintas. Nos encontramos ante un escenario en el que el negocio de los intereses privados dicta todas las reglas del juego. De tal manera que, quien disiente, queda fuera del sistema. Es verdad que la represión ahora es más bien burocrática, de hecho, hay quien habla de ‘burorepresión’. El procedimiento no es tanto “el palo” (que también) como una sanción administrativa inabordable para mucha gente con el claro propósito de conseguir que muchas personas que convoquen y acudan a manifestaciones no lo hagan. No estoy en condiciones de valorar si esta estrategia va a tener éxito o no.

-ENF: La Norma también protege a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Insultar, vejar, amenazar o coaccionar a sus miembros durante las manifestaciones será considerado como una infracción administrativa “grave” y podrá sancionarse con entre 1.001 euros y 30.000 euros de multa. Parece que están remodelando un sistema donde los peones sean el opresor y los alfiles los oprimidos…

-Ayer escuché que algunos sindicatos policiales se quejaban por la reducción del volumen de las sanciones y de las penas que había asumido el Ministerio del Interior estos últimos días. Interpretaban que esta ley dejaba indefensos a los policías. De nuevo, la neolengua de Orwell. Son los manifestantes quienes se enfrentan a policías armados hasta los dientes y protegidos por todas partes. Cuando hace un par de años, entre una de esas manifestaciones del verano, se sumaron los sindicatos policiales, había algo que a muchos no nos gustaba. No acabábamos de ver qué significaba que, repentinamente, estuviesen con los demás. Se están invirtiendo los papeles, quienes nos deberían proteger son los que nos reprimen.

-ENF: A lo que habría que añadir indultos por torturas…

-Hay una manifiesta impunidad para los agentes de la Policía Nacional o de lo que fuere.

Tenemos un sistema judicial totalmente dependiente. Este verano me expulsaron de un juicio en la Audiencia Nacional. Me expulsaron en condición de perito de la defensa. Iba a un peritaje en el que se trataba de discutir los informes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil que certificaban la petición de penas muy altas para cuatro independentistas gallegos. El argumento del juez para expulsarnos era que, al discutir esos informes, estábamos acusando de prevaricación a la Guardia Civil y a la Policía Nacional. Con lo cual, la pregunta era para qué el peritaje si no podemos discutir esos informes y para qué el propio juicio. Si lo que dicen las fuerzas policiales va a misa y no puede ser discutido, para qué esta parafernalia. Ahora bien, siempre hay algún juez digno.

-ENF: Ha elogiado al movimiento 15M, sin embargo, también ha resaltado sus carencias o defectos. Me explico,  ha afirmado que se trata de que la biología del 15M remite de forma directa a lo más cercano -al paro y a los desahucios- y no está adecuadamente engrasada para encarar lo más lejano en el tiempo o en el espacio. ¿A qué se refiere con esta afirmación?

Ese argumento parte de una comparación con los movimientos antiglobalización. Hubo quien dijo que los movimientos antiglobalización eran movimientos que defendían derechos para otros, ¿quiénes eran esos otros? Las mujeres oprimidas, los habitantes de los países del sur y los integrantes de las generaciones venideras. Pero, al defender derechos para otros, los movimientos antiglobalización no tenían puestos los pies en el suelo; por decirlo de manera gráfica, lo de los desahucios no les preocupaba particularmente. En el caso del 15M se invierten dos factores: tienen los pies en el suelo y les preocupa lo más próximo: los desahucios, el desempleo, la represión policial… y eso ha hecho que no le otorgue el mismo relieve a las demandas tradicionales de feminismo, ecologismo o la solidaridad internacional. En mi percepción, no se trata de que los activistas del 15M no vean esas demandas, lo que ocurre es que el activismo cotidiano, la inercia de este activismo conduce a focalizar a menudo toda la atención en los desahucios obviando esas otras demandas. Que la biología del movimiento 15M esté proyectada a lo más próximo puede ser una carencia probablemente, pero una carencia justificada por una virtud.

 -ENF: Asamblea, autogestión, desmercantilización y solidaridad son pilares básicos en el anarquismo. ¿Se identifica con estos términos?

-Sí, y no solo son pilares del anarquismo, sino también de cualquier cosmovisión crítica del  mundo existente. Me interesa subrayarlo, no pongo mucho énfasis en el anarquismo doctrinal como ideología cerrada que reclama adhesiones o rechazos. Creo más en prácticas libertarias que ponen esos principios en primer plano. Si nos somos capaces de articular esos principios, el mundo que construyamos, me temo, será muy parecido al que tenemos ahora, por mucho que las intenciones sean diferentes.

-ENF: ¿Son metas alcanzables?

-Es difícil responder a esa pregunta. Lo que en cualquier caso me interesa subrayar es que, si utilizamos la palabra utopía en sentido negativo como un proyecto fuera de lugar, lo que es más destacadamente utópico es lo que tenemos ahora. Pensar que con este sistema vamos a resolver de manera justa los problemas y vamos a evitar el colapso es engañarse. Al margen de eso, cada vez me siento más inclinado a contestar los proyectos que invoquen el realismo. Nos dicen: la realidad es esta, como si fuera el producto de la naturaleza. No, es la realidad que ellos han creado, que quieren defender y que nos imponen como algo incuestionable. Si no somos capaces de enfrentarnos a esa realidad, algo estaremos haciendo mal.

 -ENF: La educación, al igual que otros derechos fundamentales, está siendo maltratada y ninguneada por parte del Estado. El principio de igualdad de oportunidades está prácticamente “en coma”. Como profesor de universidad que es y que convive a diario con este problema, ¿cómo valora esta situación?

-La igualdad de oportunidades nunca tuvo una vida muy “suelta”. No le hemos prestado suficiente atención a las subidas de tasas en las universidades que hacen que gente sin recursos tenga que abandonar sus estudios. Por mucho que lo decoren con que sus expedientes no son lo suficientemente brillantes como para beneficiarse de una beca, quien está en una situación económica y social muy precaria difícilmente va a tener un expediente brillante. Y esto remite de nuevo al principio de igualdad de oportunidades. Durante mucho tiempo he manejado la idea de que nuestros gobernantes no son muy inteligentes y la sigo manejando en determinados ámbitos. ¿En qué sentido? La Universidad pública es funcional a la lógica del sistema. Es un mecanismo de formación de licenciados que interesa al sistema económico-capitalista. El hecho de que hayan asumido agresiones en toda regla contra la Universidad pública me induce a concluir que están actuando contra la lógica del sistema. Quieren generar un caos tal que haya que cerrar las Universidades públicas y asumir modelos como los que han cobrado puestos en América Latina con un grado de control mayor del que ya hay.

 -ENF: Desde su visión libertaria, hábleme de los sistemas políticos latinoamericanos, como pueden ser el venezolano, ecuatoriano o boliviano. ¿Encajan en esa óptica libertaria?

-Soy bastante escéptico. Si alguien me pide una comparación con lo que había en esos países antes de esos gobiernos, no tendría ningún problema en reconocer que hay mejoras sustanciales. Como proyecto de futuro, los problemas son mayores que las ventajas. Son proyectos manifiestamente estatalistas claramente vinculados con figuras personales, en los cuales la autogestión desde abajo no existe o tiene un vigor muy reducido. Al fin y al cabo y desde la retórica, son reproductores de la lógica de la economía de mercado. En resumen, no es mi proyecto. En cualquier caso, el modelo que tenemos es bastante parecido a ese, pese a que la cobertura externa sea distinta y pese a que en esos países haya habido innegables progresos a nivel social.

-ENF: ¿Cuál es el diagnóstico que debemos hacer de esta crisis o estafa que empezó a germinar en 2007?

En primer lugar, creo que es correcto el término estafa. El meollo de la estafa está en un proceso de nacionalización, de estatalización de la deuda contraída por inmorales instituciones financieras a través de operaciones  destructivas. Nadie ha explicado por qué el conjunto de la población tiene que pagar esa deuda.  Lo que ocurre es que a mí me parece que concentrar toda la atención en las crisis financieras es equivocarse. Hay otras crisis en la trastienda que son a medio y largo plazo más importantes: el cambio climático, el encarecimiento de las materias primas energéticas, el expolio de los países del sur, etc.

En este sentido, me parece que estamos en un momento histórico muy singular en el que el capitalismo, pese a lo que dicen algunos, se ha adentrado en una etapa de corrosión terminal. Y el colapso está bastante más cerca. Por eso, hay que entrar en confrontación abierta con el discurso de nuestra izquierda institucional, que lo que reivindica es más buscar una salida social a la crisis.

-ENF: ¿Se trata, pues, de volver a ese tiempo anterior o de aprovechar esta coyuntura y destruir el sistema?

 –Hay que buscar una salida global al capitalismo. Volver al 2007 es un proyecto alicorto y, aparte de ello, por completo irrentable. Pensar que nuestros problemas se resuelven reconstruyendo los “Estados del bienestar” es equivocarse en lo que respecta al futuro, no de nuestra sociedad sino del planeta entero.

-ENF: Ha subrayado en varias ocasiones que, en la izquierda tradicional, no hay nada que huela a autogestión. Sin embargo, sí se aprecia el olor de jerarquías y delegaciones. Parece que el camino es muy largo, Carlos…

-Habrá que buscar el caudal de la liberación en otro lugar. Cuando Izquierda Unida (por focalizar ahí el argumento, ya no digo el PSOE) preconice proyectos autogestionarios, pensaré que algo está empezando a cambiar. Su cultura política no es la de la autogestión, sino la de la delegación y la de las instituciones que resuelven los problemas de los ciudadanos. Me parece muy respetable.  Pero no es necesario. Sé que por esto se me critica. Claro que defiendo proyectos unitarios, como todo el mundo, pero establezco líneas rojas. Mi criterio es que hay que dialogar con todo el mundo, pero solo hay que pactar con aquellas fuerzas políticas o movimientos sociales que defiendan la autogestión y sean conscientes del colapso. Lo demás me parece que es la trampa de siempre.

Entrevista realizada por: Myriam Merhi Andión

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