Mahmoud Abbas y Nicolás Maduro

Palestina resiste, ahora con Venezuela

El pasado viernes, los presidentes de Venezuela y de Palestina se reunieron en Caracas, donde firmaron diversos acuerdos de distinta índole. El más sonado ha sido, sin duda, el de la venta de petróleo venezolano a Palestina. Cada vez son más los países y regiones que muestran su apoyo al pueblo palestino, recibiendo, como no puede ser de otra manera, el rechazo absoluto y la calificación de ‘enemigos’ por parte de Israel.

Petropalestina. Es el nombre de la nueva alianza entre ambos países por la que Venezuela venderá petróleo a los Territorios Ocupados. El acuerdo establece un envío inicial de 240.000 barriles de crudo para impulsar la economía palestina. Mahmoud Abbas declaró: “Gracias a Venezuela por apoyar a Palestina para romper el monopolio de Israel en nuestra economía, por haber respondido a nuestras necesidades, por su voluntad de apoyar al pueblo palestino en su larga lucha”. Además de esta cooperación entre Petróleos de Venezuela y Palestina, Maduro también anunció la inclusión de su aliado como ‘observador especial’ en Petrocaribe. Asimismo, el presidente venezolano transmitía su esperanza de que Palestina sea también incluida en todos los organismos multilaterales y en organizaciones internacionales como la ONU.

Por otra parte, el presidente palestino, Mahmoud Abbas, solicitará apoyo a Venezuela para ingresar como miembro observador en otros organismos de la región, como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

Entre otros acuerdos firmados se encuentran la creación del Centro de la Misión Milagro Palestino-Venezolano, por el que se multiplicarán los centros de salud oftalmológicos binacionales; y la cooperación en Educación a través de la participación de jóvenes palestinos en las escuelas de medicina.

El mundo con Palestina

Será complicado llevar a cabo algunos de estos acuerdos, como el referido a la compraventa de petróleo, debido al brutal bloqueo al que Israel somete al pueblo palestino. De hecho, aún no se han hecho públicas las vías por las que se enviará el crudo. De cualquier manera, esta nueva alianza entre Palestina y Venezuela no hace más que confirmar el buen camino hacia el que se dirige el pueblo de Oriente Próximo. Cada vez son más los países del planeta que se unen a la causa palestina y ofrecen su apoyo. Israel va quedando más arrinconado y pierde los nervios fácilmente, calificando de enemigo y antisemita a todo el que apoye la lucha del pueblo palestino.

Las diversas campañas mundiales de boicot a Israel que se llevan a cabo en todos los ámbitos (de consumo de bienes y servicios, académico o cultural) llevan tiempo fraguando y, de nuevo, han provocado que la entidad sionista pierda los nervios y aluda, como siempre, al Holocausto judío a manos de los nazis. Benjamin Netanyahu declaró el pasado mes de febrero que “los boicoteadores son antisemitas clásicos con nuevos atuendos” y aseguró que debían luchar contra ellos.

Sumamos y seguimos. Hace apenas unos días, el embajador israelí en España, Alon Bar, declaró a Galicia enemiga de Israel. El pasado día 6, el Parlamento autonómico aprobó una breve declaración institucional en apoyo a Palestina. En ella se reclama a la comunidad internacional que exija a Israel el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, el respeto a los derechos humanos, a los colectivos palestinos y el reconocimiento del derecho al retorno de las personas que fueron expulsadas de sus territorios. Tres días después, la presidenta del Parlamento de Galicia, Pilar Rojo, recibió una carta del embajador israelí, Alon Bar, mostrando su “sorpresa” por la Declaración del día 6 y la exigencia, concretamente, del derecho al retorno de los palestinos. Con esta reivindicación, “el Parlamento de Galicia se une a los peores y más extremistas enemigos de Israel”, ya que, según Bar, eso supondría la desaparición del Estado judío. Todo esto a pesar de que, hace unos meses, en febrero, el Parlamento gallego celebró, como todos los años, la conmemoración en memoria de las víctimas del Holocausto.

El mundo entero va reconociendo poco a poco la legitimidad del pueblo palestino y la ocupación ilegal por parte de Israel. Otro paso importante fue la aceptación de Palestina en la ONU como Estado observador no miembro en noviembre de 2012. Aunque aún falta mucho por hacer, como que esa aceptación se convierta en permanente y reconozca a Palestina como Estado, fue sin duda un duro golpe para el sionismo, ya que significa el reconocimiento de un pueblo dentro de las mismas fronteras que Israel.

El último gran paso para Palestina llegó el mes pasado, cuando Fatah (en Cisjordania) y Hamas (en Gaza), anunciaron su reconciliación y la creación de un frente común. Las dos fuerzas llevaban enfrentadas desde 2006, cuando Hamas ganó las elecciones en Gaza y su victoria no fue reconocida ni por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) ni por la comunidad internacional. La unión hace la fuerza y, por supuesto, la reconciliación tampoco ha gustado a Israel. Netanyahu, que tenía programada una reunión con Mahmoud Abbas –presidente de la OLP y de Fatah–, la canceló y le acusó de “elegir a Hamas en lugar de la paz”. El pasado martes, Fatah y Hamas se reunieron en Gaza para intercambiar los nombres de los integrantes del futuro gobierno transitorio de reconciliación nacional.

IMAGEN: Mahmoud Abbas y Nicolás Maduro en su reunión del pasado viernes. Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información.

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