Elecciones europeas

Cae el bipartidismo y triunfa la izquierda… en España

Votar para las elecciones europeas nunca ha sido un fuerte de España. A pesar de ello, la participación ha aumentado este año unas décimas más que en 2009, y ha sido de un 45,7%. Mientras aquí la izquierda celebra su irrupción y la ruptura del bipartidismo, en Europa preocupa el ascenso del fascismo.

A pesar de haber aumentado el porcentaje de participación, éste no deja de ser muy bajo. Para quienes no creen en el sistema ni en la integración dentro de la Unión Europea  –al menos esta Unión Europea–, la abstención puede sonar muy atractiva, por el simple hecho de contrariar al sistema. Sin embargo, y desgraciadamente, en España no existe un mínimo de participación, a diferencia de otros países, y aunque solamente votara un 2% de la población, lo que ese 2% votara, gobernaría. Es la maravillosa ley electoral que tiene nuestro país. En las elecciones al Parlamento Europeo, España también aplica la Ley D’Hondt, aunque, al contar como una única circunscripción, no es tan injusta como en las elecciones generales y por ello resulta más efectiva la votación a partidos más pequeños.

De los 54 escaños que corresponden a España en el Parlamento Europeo, 16 han sido para el PP; 14 para el PSOE; y el resto se han repartido entre otros ocho partidos. Así, en Europa habrá diez partidos españoles frente a los seis que había en 2009. A la cabeza tras el PP y el PSOE se sitúa Izquierda Plural, con 6 diputados. Le sigue con 5 Podemos, que fue la gran sorpresa, aunque ya se sabía que conseguiría entrar en el Parlamento. UPyD se queda atrás, con 4, aunque también ha crecido; y con 3 la Coalición por Europa (CEU) –que congrega a varios partidos nacionalistas como CiU, PNV o Coalición Canaria, entre otros–. Ha conseguido 2 escaños también la coalición L’Esquerra pel Dret a Decidir, que congrega a tres partidos nacionalistas catalanes: Esquerra Republicana de Catalunya, Nova Esquerra Catalana y Catalunya Sí. También con 2 escaños se ha quedado Ciudadanos (C’s). Finalmente, con 1 ha entrado la coalición Los Pueblos Deciden (LPD), también nacionalista, con EH Bildu y el Bloque Nacionalista Galego (BNG), entre otros. También con 1 escaño se ha quedado Primavera Europea –que integra, entre otros, a la Coalició Compromís, Equo y la Chunta Aragonesista.

Como se ve, son muchos los partidos que han conseguido entrar en Europa. Y lo destacable ha sido, sin duda, la ruptura del bipartidismo y el éxito de los partidos de izquierda, como Izquierda Plural, Podemos o Primavera Europea. Había muchos partidos minoritarios a los que votar, y parece que los ciudadanos lo han comprendido. Gracias a ello, el PP y el PSOE han perdido 8 y 9 escaños respectivamente respecto a los que tenían en 2009. Entre las cuatro coaliciones o partidos restantes que concurrieron entonces se repartieron apenas 6 escaños. En 2009 llegaron a Europa seis partidos españoles; este año, diez. Por primera vez, los dos grandes partidos no han alcanzado el 50% de los votos emitidos. Es motivo de alegría para la ruptura del bipartidismo y también para la izquierda. Además, partidos ultraderechistas como VOX se han quedado fuera.

La extrema derecha de Europa

Desgraciadamente, no ha sido así en el resto de Europa, donde alarma sobremanera el ascenso de partidos de ultraderecha. El caso más sorprendente ha sido el de Francia, donde con casi un 60% de abstención, el 25% de los votos se los ha llevado Marine Le Pen, del Frente Nacional y cuyo padre, Jean-Marie Le Pen, declaró hace unos días que el ébola podría solucionar el problema de la inmigración en tres meses. El partido de François Hollande ha quedado en una lejana tercera posición, con poco más del 14%, detrás de la conservadora Unión por una Mayoría Popular. Le Pen, no obstante, no podrá crear grupo propio, a no ser que consiga 25 escaños de siete países distintos. Su mayor aliado, el Partido Nacionalista Eslovaco, no ha conseguido representación, por lo que su plan queda truncado… de momento. El grupo que aspira a crear Le Pen se llama Alianza Europa con la Libertad, y hay varios partidos dispuestos a sumarse: el PVV holandés de Geert Wilders, los italianos de la Liga Norte, el SD sueco, el FPO austriaco, el Vlaams Belang belga y el Partido Nacionalista Eslovaco, que se queda fuera al no lograr representación. Así que Le Pen deberá buscar al menos un eurodiputado de una séptima nacionalidad para conseguir formar el grupo. Por otro lado, en Alemania, los neonazis del Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD) han conseguido un escaño.

La excepción la han marcado algunos países como Grecia, donde, harta de los recortes y lo que se empeñan en llamar austeridad, la ciudadanía ha dado la victoria al partido de izquierdas Syriza, que ha conseguido un 26,5% de los votos. Los conservadores de Nueva Democracia se han quedado con el 23,25%, y sí es preocupante que el tercer partido más votado haya sido el ultraderechista Amanecer Dorado, con alrededor de un 9%, consiguiendo así dos escaños.

El panorama del Parlamento Europeo en su conjunto no cambia demasiado. Los democristianos y los socialdemócratas abarcan más de la mitad del hemiciclo, con casi un 53% de los votos. Les siguen los liberales, los verdes y la izquierda unitaria. Finalmente se encuentran los conservadores y la ultraderecha, además de los diputados no inscritos a ningún partido.

A pesar de haber elegido, todavía son muchos los ciudadanos que no saben qué hace el Parlamento Europeo y si es relevante dentro del conjunto de la Unión. Es el único órgano que los europeos eligen directamente y cumple una función legislativa, junto a la Comisión Europea y al Consejo de la Unión Europea. Con este último comparte, además, la competencia presupuestaria. Entre otras cosas, el Parlamento elige al presidente de la Comisión Europea, que es el órgano ejecutivo y debe rendir cuentas ante él. Al menos, esta es la teoría.

IMAGEN: Sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. Bernavazqueze

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