Foto: Moisés Fernández Acosta

Eduardo Velasco: “La emoción y el sentimiento son las armas que tenemos para llegar al corazón del público”

Decía el poeta y dramaturgo Federico García Lorca que el teatro es la poesía que se levanta del libro para hacerse humana. Y al hacerse humana, habla y grita, llora y se desespera. Eduardo Velasco (Santa Coloma de Gramanet, 1968) es un creador de historias, un intérprete que viste con el traje de poeta. Un valiente en tiempos de imposición. Un ser humano que alza la voz ante la injusticia y el engaño. Un alquimista de sueños…

El Nuevo Fígaro: No es la cantidad sino la calidad lo que define la vida de una persona. En su caso, ambas le han acompañado siempre. Posee una larga trayectoria escénica y audiovisual propia de un creador e intérprete que ha resultado estar a la altura de las circunstancias. ¿Cómo se consigue algo así?

Eduardo Velasco: Pues sinceramente no lo sé. Nunca sabes si has llegado a lo que querías llegar o si estás donde quieres estar. Esta profesión, aparte de ser muy exigente y competitiva, te domina más a ti que tú a ella. Sólo hay una necesidad: contar historias, lanzar preguntas, crear. Afortunadamente, siempre fui bastante rebelde e independiente, y eso me llevó a estar en un lugar donde creo que no le debo nada a nadie. He recorrido mi propio camino. Podría haber sido mejor o peor, eso nunca se sabe. Sólo sé que estoy aquí y que aún tengo mucho por contar. Espero que me dé tiempo. Básicamente, nunca puedes decir que has llegado a algo porque las caídas pueden ser muy grandes si piensas que estás muy arriba. Esta es una profesión de humildes currantes.

ENF: ¿Qué le llevó a dedicarse al mundo de la interpretación?

E.V.: La inquietud y no saber hacer otra cosa. Me explico: Siempre tuve la necesidad de contar historias, de dar mi punto de vista ante lo que me rodea. El teatro es ciencia de las ciencias artísticas, todo confluye en el escenario. Si no sabes pintar, hacer música, esculpir, escribir, etc… El teatro es un espacio donde todas las manifestaciones artísticas se convierten en una sola. Hace falta tener un conocimiento extenso para poder ser lo que en el sur llaman un maestro liendre, que de todo sabe y de nada entiende…

ENF: Su primera gran oportunidad artística le llega de la mano del director José Carlos Plaza con la obra ‘Solas’ (2005). Las actrices Lola Herrera y Natalia Dicenta son sus dos compañeras de reparto. Un buen comienzo, ¿no cree?

E.V.: Inmejorable. Guardo grandes y bonitos recuerdos de aquella gira que duró casi año y medio recorriendo todo el país. Ya en el año 2000 estuve de gira con un ‘Othelo’ dirigido por Emilio Hernández y ‘Solas’ supuso repetir aquella experiencia de maletas grandes para pasar largas temporadas fuera de casa. Lola y Natalia fueron no sólo dos grandes compañeras, sino maestras. Trabajar bajo la batuta de José Carlos Plaza fue todo un lujo, es uno de los grandes directores de escena de este país.

ENF: La desolación y la esperanza por cambiar el rumbo del destino enmarcan la adaptación teatral del dramaturgo Antonio Onetti. El propio director la define como “un trozo de vida, un moderno poema sobre nosotros y nuestra soledad”. En un mundo de hostilidad, ¿resulta fácil optar por la vida?

E.V.: Por optimismo me gustaría decirte que sí. Si nos ceñimos a la cruda realidad, vemos que últimamente hay muchos suicidios ante desahucios y embargos provocados por la crisis. Es curioso que la soledad sea uno de los sentimientos más recurridos por un actor para interpretar un personaje. Esa fue una de las grandes lecciones de José Carlos Plaza en ‘Solas’ durante el proceso de ensayos. Todo personaje tiene en la soledad su línea de flotación, el punto vulnerable al que agarrarse para darle alma, sentimiento y profundidad. Hoy en día nos sentimos más solos de lo que como humanos podemos soportar, y eso, por desgracia, condiciona cada vez más nuestras vidas. La vida es algo más que la pantalla de un ordenador o de un teléfono móvil.

ENF: La necesidad de contar historias le lleva a fundar en 2005 la compañía teatral Avanti Teatro. ¿Cómo llega a ese punto de inflexión?

E.V.: Por esa necesidad de contar cosas y de independencia. Llega un momento en el que te das cuenta de que no sólo estas aquí para contar las historias de los demás, sino también las tuyas propias. Ese fue y sigue siendo el motor principal de Avanti Teatro: dar nuestro punto de vista ante un mundo que funciona mal y con el que no estamos de acuerdo. Demasiadas desigualdades para un mundo que debería ser de iguales.

ENF: En una entrevista apuntaba que las historias debían emocionar a quienes las ven y escuchan. Como espectadora y amante de la interpretación, no puedo estar más de acuerdo con usted…

E.V.: Cualquier manifestación artística debe sembrar preguntas, no respuestas, en el espectador. La emoción y el sentimiento son las armas que tenemos para llegar al corazón del público, para hacerle reflexionar y creer que otro mundo mejor es posible. Sólo depende de nosotros que lo podamos conseguir.

ENF: En 2012, representan la obra ‘De ratones y hombres’, dirigida por Miguel del Arco. Una historia ambientada en la Gran Depresión de los años 30, en Norteamérica. Pese a la tragedia que vive cada uno de los personajes, se muestran compasivos y solidarios los unos con los otros. Mantener la humanidad es tarea de todos en tiempos de engaño, ¿no cree?

E.V.: Si perdemos la humanidad, el ser humano se quedaría en nada. Somos la única especie viva en este planeta capaz de discernir entre hacer el bien o el mal a nuestro antojo, y esa es una capacidad reservada para aquello que llamamos Dios. De nosotros depende seguir siendo humanos o declararnos definitivamente animales voraces autodestructivos y dañinos para la vida en la tierra. ‘De Ratones y Hombres’ habla de la depresión norteamericana de los años 30, hoy repetimos patrones porque todo se basa en lo mismo. El rico sigue siendo cada vez más rico y el pobre, más pobre.

ENF: Ese mismo año se estrena la obra ‘Noches de acero’, su primera producción como director. En ella, tanto el autor de la obra, Saúl F. Blanco, como usted consiguen transmitir esa dualidad que existe en la vida, la luz y la oscuridad, y cómo dos personas totalmente antagónicas consiguen empatizar la una con la otra. Les felicito por ello…

E.V.: Muchísimas gracias. Llevaba tiempo con ganas de enfrentarme a la dirección y puedo afirmarte que no será la única. En cuanto pueda, me gustaría repetir experiencia para seguir buceando en el alma del ser humano. Saúl me ofreció una historia maravillosa para sondear en lo más oscuro del ser humano.

ENF: El cine también ha estado presente en su carrera profesional. Las últimas películas en las que ha trabajado, ‘El país del miedo’ (2013), dirigida por Francisco Espada o ‘Historias de Lavapiés’ (2014), de Ramón Luque, poseen un alto contenido social. Ambos largometrajes tratan temáticas diferentes, pero quizá les une un mismo sentimiento, el miedo. Miedo a perder o a no sentirse reconocido dentro de una sociedad por considerarse diferente. ¿Nos regalan miedo para vendernos seguridad?

E.V.: Utilizan nuestro miedo para vendernos seguridad. Me atraen todos los proyectos con una profunda reflexión social quizá por todo esto que te estoy contando. Desentrañar la conducta, el comportamiento de un ser humano es una tarea difícil y hermosa a la vez. Hay que llegar a comprender cuáles son los mecanismos emocionales que a cada uno le llevan a ser tal y como es. Nuestros miedos, soledades, frustraciones e impotencias son la madre del cordero de nuestra vulnerabilidad. Y eso el Poder lo sabe desde hace miles de años. Sabe cómo utilizarlo. Sólo cuando aprendamos a vivir sin miedo podremos decir que somos libres.

Volviendo al teatro…

ENF: Hábleme de su obra ‘El profeta loco’ (2013), de esa ruptura con lo establecido…

E.V.: ‘El Profeta Loco’ representa el grito mudo de la indignación que estamos viviendo. Manuel, un hombre que tuvo una vida y lo perdió todo. Jesús partió la historia de la humanidad en dos tras su aparición, y esta crisis que estamos viviendo partió la vida de Manuel en mil pedazos. Utilizo un icono universal para hablar del hombre, de sus miedos y sus angustias, de su hartazgo, de su dolor y de su soledad. ‘El Profeta Loco’ es un auto sacrílego en un solo acto que está dejando totalmente sorprendido al público que viene a vernos. Nos está malacostumbrando al ponerse en pie como si fuera uno sólo cada vez que cae el telón al terminar la representación. Es sin duda el mejor y más hermoso personaje que interpreté hasta el día de hoy. Y para más satisfacción, un personaje que conseguí crear yo mismo junto a un maravilloso equipo de compañeros y profesionales del teatro.

ENF: ‘Don Juan Tenorio’ se estrenará a principios de noviembre en el teatro Calderón de Valladolid bajo la dirección de la actriz Blanca Portillo. Usted es uno de los que encabeza el reparto junto con actores de la talla de José Luis García Pérez, Miguel Hermoso, Juan Manuel Lara y Luciano Federico. Con ese elenco será un éxito asegurado…

E.V.: Sin lugar a dudas. Aún tenemos que estrenar y recibir el aplauso de la crítica y del público. Pero estamos convencidos de que será un gran espectáculo que dará mucho de qué hablar. Trabajar con Blanca Portillo es una de esas experiencias a las que no te puedes negar como actor si te llega la oportunidad. Hacerlo además con compañeros y amigos de hace 20 años como José Luis García Pérez y Juanma Lara, entre otros, es una gozada.

ENF: El arte es un vehículo que ayuda a transitar por esta vida de luces y sombras. A través de él, el artista puede transformar cuanto le rodea. El escritor José Saramago escribió: “Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay”. ¿Se considera usted, pues, un pesimista con deseos de cambiar lo establecido?

E.V.: Por supuesto, y digo esto siendo consciente de que me gustaría que no fuese así. Me considero un pesimista optimista porque no me gusta el mundo en el que vivo, pero estoy absolutamente convencido de que Podemos cambiar esto. Y digo que Podemos con convencimiento de causa. Está en nuestras manos que podamos o queramos hacerlo. También Rilke dijo algo así como: “Busquemos la belleza, es lo único hermoso que nos queda en este puñetero mundo”.

ENF: Gracias.

E.V.: A ti.

Imagen: Eduardo Velasco

Entrevista realizada por: Myriam Merhi Andión

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