Violencia

En Italia, política y violencia comparten el mismo lugar

Giovanni Giaccio

Fue el sábado cuando Matteo Salvini, secretario federal del partido Liga Norte llega a Bolonia, la “ciudad roja”, para visitar un campamento de gitanos. Su objetivo es ver cómo viven los habitantes del campamento.

Al llegar, el grupo de Salvini es rodeado por algunos activistas que gritan ante su coche: “¡Vergüenza! Vete a otro sitio, ¡Bolonia no te quiere!”. Gritando, los activistas intentan detener el coche, poniéndose delante de él y golpeándolo. Entonces, el conductor acelera y casi atropella a las personas que están paradas. Una de ellas se cae sobre el capó del coche y después al suelo. El vidrio del coche se rompe y todo acaba como una escena de guerrilla.

Algunos minutos después, el político publica en su página de Facebook un mensaje donde explica lo que ha pasado: “De esta manera los estúpidos de los centros sociales han destruido nuestro coche cuando llegábamos al campamento de gitanos. Estamos bien. Bastardos”. Como es lógico, poco después la red ha desencadenado en críticas a favor y en contra y los periódicos han hecho entrevistas a Salvini, a los activistas, a los periodistas que estaban allí filmando, etc. Todavía existen diversas tesis sobre quién tiene la culpa y quién no; además, las diversas partes políticas han empezado a justificar a sus compañeros.

Lo que más preocupa es el clima de violencia que ahora se respira en todos los sitios. Podemos compartir o no la línea política de Salvini pero lo que ha pasado no es normal: un político que casi atropella los ciudadanos y ellos golpeando un coche es algo que tiene que hacernos pensar. Antes se luchaba por los ideales, ahora se hace la guerra, como pasa entre niños, donde abundan palabrotas e insultos y donde todos están listos para atacar al adversario. Es un clima inquieto donde la violencia está en todos los rincones. Puede que no sea verdadera violencia, sino una agresividad que brilla entre palabras, pero es verdad que hay algo en movimiento. Como un volcán que está a punto de explotar.

Los italianos sentimos este clima y, por desgracia, tomamos ejemplo y estamos empezando a portarnos como hacen ellos, y lo que pasa al final ya lo conocemos: exactamente lo que ha pasado el sábado.

IMAGEN: Página de Facebook de Matteo Salvini

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