Giorgio Napolitano

¿El nuevo presidente? Uno de nosotros

Giovanni Giaccio

Comienza de nuevo la lucha entre políticos para alcanzar el puesto más querido: el de presidente de la República Italiana. La noticia del día es la dimisión de Giorgio Napolitano, ya expresidente de la República, que dejó ayer su cargo. Desde la publicación de esta noticia, en Italia han empezado a circular dos preguntas: ¿quién será el nuevo presidente? ¿Será de derechas o de izquierdas?

De hecho, todo parece un juego, como si estuviéramos decidiendo quién saca al perro a pasear. Como si no fuese importante. Pues, ante este triste espectáculo, el autor de este artículo se pregunta: ¿quién debería asumir el cargo de Napolitano?

No es fácil responder a esta pregunta. Sin embargo, si pensamos en los acontecimientos acontecidos, quizá lleguemos a la conclusión correcta. Durante los últimos años, todo lo que importaba a las clases dirigentes era el PIL (equivalente al Producto Interior Bruto español), el spread y otros, sin fijarse en lo que estos valores significaban para nosotros, ciudadanos de a pie.
Además, hemos leído noticias que nos decían cómo la corrupción ha formado parte de grandes cuestiones como el MOSE de Venezia y la Expo 2015 de Milán. Hemos visto que se ha incrementado el número de jóvenes que se ha ido de Italia después de acabar la carrera en las universidades de nuestro país y, finalmente, hemos descubierto que el porcentaje de desamparo y pobreza continúa creciendo.

Se nos dibuja un cuadro con los peores colores de la historia: pobreza, corrupción y, sobre todo, una clase política que en su mayoría no se ha enterado de lo que pasa en su país. Por eso, esta mañana, escribiendo este artículo, me surgió una pregunta: ¿por qué el próximo presidente no puede ser un ciudadano sin ningún pasado político? (No me refiero a los del Movimento 5 Estrellas).

Quizá esto que he escrito es algo imposible y me tomarían por loco si lo leyeran. Soy consciente de que no va a ser sencillo encontrar un presidente entre nosotros, personas de a pie. De todos modo, lo que nuestros maravillosos políticos deberían aceptar como consejo es que Italia necesita un presidente que no sea mayor de 50 años y, sobre todo, que tenga bien clara la situación, que sepa lo que pasa aquí, en las calles de una Italia que trabaja, cuyas familias intentan ahorrar dinero para los “tiempos oscuros”. Por lo tanto, si me preguntaran cómo quiero que sea mi presidente, yo diría: Espero que sea un hombre que ha sufrido el hambre, que se ha hecho por sí mismo, que sabe qué significa pagar para las universidades de los hijos, que sepa que 80 euros no nos ayudan, y que los jóvenes, como los mayores, necesitamos trabajar.

IMAGEN: El ya expresidente de Italia, Giorgio Napolitano. La Città Ideale

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