Alessio Burtone

Burtone libre y Corona en prisión: Italia se indigna

Giovanni Giaccio

Fue el 8 de octubre 2010 cuando Alessio Burtone golpeó a Maricica Haiahanu en una estación del metro de Roma. La mujer, que recibió un puñetazo en la cara, murió después de algunos días. Su asesino fue condenado a una pena de ocho años de prisión. Ahora ha sido liberado cuatro años antes de lo previsto. Totalmente diferente es el asunto de Fabrizio Corona, condenado a la cárcel por delitos menores. Hoy él, que todavía tiene que cumplir 6 años y 8 meses, pide una reducción de la pena por su enfermedad psicológica.

Burtone y Corona no tienen nada en común si no se consideran las decisiones de los dos jueces, que han ido dirigidas a destinos totalmente opuestos. Por una parte, se encuentra un hombre que nunca pidió perdón a la familia de la víctima por su crimen; y, por otra, hay otro que, siendo muy famoso (por su tormentoso pasado y por su cercanía al mundo del espectáculo), se enfrenta a una condena mucho más larga que la de un asesino.

Se trata de uno de los paradigmas italianos. Parece que la judicatura quisiera dar una lección a las estrellas, enviar un mensaje como: “¡Cuidado con lo que hacen! No nos interesa quiénes son. Si cometen un delito, pagan”. Y tenemos que admitirlo: Estas palabras serían música si al mismo tiempo Italia no tuviera un asesino caminando libremente por las calles como si no hubiese golpeado a Maricica, como si nada hubiese pasado.

Italia podría preguntarse: ¿entonces qué? Todo el mundo aquí sabe que Corona no es un santo. Todos lo tenemos muy claro pero por lo menos él nunca ha matado a una mujer sólo porque ella le había adelantado en una cola. Al poco tiempo, se volvió un asunto escandaloso, sobre todo porque desde las cámaras de la estación se pudo ver la violencia de este hombre.

En cada artículo, a modo de conclusión, pedimos algo a las autoridades competentes. Sin embargo, esta vez no queremos concluir con largas frases. Queremos sólo invitar a la judicatura a pensar un poco más en lo que hace, porque los últimos hechos parecen enviar señales ambiguas y contradictorias. No tenemos los conocimientos para hacer un profundo análisis sobre las condenas, pero a simple vista nos parece que un asesinato es mucho más grave que una extorsión.

IMAGEN: Imagen de la cámara de seguridad de la estación de metro donde Alessio Burtone golpeó a Maricica Haiahanu. Il Messagero

A %d blogueros les gusta esto: